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domingo, 15 de diciembre de 2013

El Congreso mexicano da marcha atrás a la Revolución Mexicana al entregar el control soberano de Pemex

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El pasado jueves 12 de diciembre, con una mayoría de dos tercios y una votación de 353 a favor y 134 en contra, la Cámara de Diputados del Congreso mexicano aprobó acabar con el control estatal sobre el petróleo. El control soberano de su petróleo está incorporado en los principios de la Constitución mexicana, que reafirma la soberanía que tiene México sobre el subsuelo. Este principio fue un aspecto fundamental de la revolución mexicana que se plasmó en el Artículo 27 de la Constitución, el cual estipula que "se le confiere a la nación la propiedad directa del petróleo". El principio señalado en el Artículo 27 fue incorporado a la Ley Petrolera del 26 de diciembre de 1925. Esta ley establece que el petróleo es propiedad inalienable de la nación.

La llamada guerra cristera, que comenzó en 1926, fue en gran medida fomentada por compañías petroleras extranjeras e instituciones financieras con el propósito de evitar la nacionalización del petróleo mexicano, que finalmente realizó el Presidente mexicano Lázaro Cárdenas en 1938, con el respaldo del Presidente de Estados Unidos, Franklin Delano Roosvelt.

Después de la Revolución mexicana de 1910 y la adopción de la Constitución de 1917, William F. Buckley, Sr., que dirigía en México la Compañía de Petróleo Pantepec, y Thomas Lamont, de J. P. Morgan, fundaron y dirigieron en 1919 una organización llamada American Association of Mexico, para entre otras cosas deshacer las restricciones que la Constitución mexicana le imponía a las compañías petroleras extranjeras. El mismo Buckley fue expulsado de México por el Presidente Álvaro Obregón en 1921 por llevar a cabo actividades contrarrevolucionarias. Buckley prometió luego que ayudaría a financiar a los cristeros. Lamont era también el director de la Comisión de Banqueros Internacionales, responsable de exigirle a México que pagara su deuda externa incluso a costa del bienestar de su población.

El proyecto de ley le va a permitir a compañías como la Exxon Mobil Corp y la Royal Dutch Shell invertir en (controlar) la exploración de petróleo en México. Las propiedades de estas dos compañías en México, fueron nacionalizadas por Lázaro Cárdenas en 1938, cuando el creó Petróleos Mexicanos (Pemex). Ahora están listos para regresar a México. Luego de la aprobación del TLCAN a mediados de los 1990 y el subsecuente control que ejercen los carteles de las drogas en gran parte de la nación mexicana, este paso que fue respaldado por el PRI, el PAN y el Partido Verde Ecologista, con la sola oposición del PRD, implica una destrucción mayor de la soberanía mexicana y la devastación de la población mexicana.

Además, el proyecto de ley saca del Consejo Directivo de Pemex a los cinco representantes del sindicato de trabajadores de Pemex.

Como en la década de 1920, los bancos internacionales, en particular, JP Morgan Chase & Co., jugaron un papel clave en la decisión que tomó la Cámara de Diputados del Congreso mexicano. El 28 de noviembre, JP Morgan Chase & Co. emitió un informe de 28 páginas en apoyo del proyecto de ley. ¡Podemos imaginarnos qué otras cosas emitieron para lograr que fuera aprobada!

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