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miércoles, 18 de junio de 2014

El papa Francisco, crítico del neoliberalismo, marca la carta social al gobierno de Peña Nieto.

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El pasado 7 de junio el presidente de México, Enrique Peña Nieto tuvo un encuentro privado con el papa Francisco en el Vaticano, quien en palabras sucintas y directas intervino a favor de que en el país el gobernante retome el camino de la equidad que se rompió desde que el neoliberalismo rampante se apoderó de las decisiones de gobiernos sucesivos. El resultado deplorable es que la mitad de la población sobrevive por debajo de la miseria. De acuerdo a la agencia Zenit, ambos abordaron temas de actualidad, políticos y económicos, entre estos últimos la serie de reformas que el gobierno de Peña Nieto viene realizando, que dicho sea de paso han sido acremente criticadas por la jerarquía de la iglesia católica de México.
Al final de la audiencia, su Santidad le obsequió al presidente mexicano una copia de su Exhortación Apostólica Evangelium Gaudium, que es en mucho el programa de su Pontificado, advirtiéndole: “Me permito regalarle un ejemplar de la Exhortación Apostólica” y le señaló las páginas centrales que debería leer, “Aquí están las partes más sociales. Yo se la doy y así sirve”, le dijo el Pontífice. En dicha Exhortación Apostólica, el Papa aboga enfáticamente por el establecimiento urgente de un sistema que supere las desigualdades sociales.
Al presidente mexicano le sería muy provechoso seguir el consejo de Francisco, pues, independientemente de que no se le conoce por ser un gran lector, le serviría para afrontar el derrumbe económico del país, pues hasta los otrora entusiastas del “Mexican Moment”, como la revista inglesa The Economist empiezan a criticar la desastrosa gestión del actual gobierno.
La recomendación del Papa, ocurrió luego de dos hechos significativos. Primero, poco antes del encuentro, los obispos mexicanos acudieron al Vaticano por grupos, para la tradicional visita ad limina apostolorum, que se extendió del 12 de mayo hasta final del mes.
El otro, fue la asamblea anual de la Conferencia Episcopal Mexicana, reunida del 28 de abril al 2 de mayo, que a su termino emitió un severo mensaje titulado, “Por México, ¡Actuemos!”, que da cuenta del estado de miseria en que se encuentra la nación e interpela al gobierno a responder una serie de interrogantes sobre los supuestos beneficios que traerán a la población las reformas estructurales que el gobierno de Enrique Peña Nieto ha propuesto, varias ya aprobadas por el Congreso Nacional. Cabe destacar que todas ellas están dirigidas a profundizar el ya atroz neoliberalismo, acremente reprobado por el Pontífice Francisco en la Exhortación Apostólica que le entrego de páginas abiertas al presidente de México.
Semejantes cuestionamientos fueron presentados directamente a Enrique Peña Nieto, quien asistió como invitado a esa reunión, ante la interpelación guardó silencio y prometió darles respuesta posteriormente.
En una bien orientada reflexión, plantean:
“Las reformas son necesarias para adecuarnos al presente en la búsqueda de un futuro mejor. ¡Pero no nos engañemos! Si no se reforma la mente y el corazón, si no se reforma la conciencia que genere una auténtica escala de valores y nuestra capacidad de encuentro y fraternidad solidaria, no habrá reforma que nos ayude a superar las intolerables desigualdades e injusticias sociales….
Poniendo el dedo en la llaga, continúa:
“No podemos acostumbrarnos a tener en la pobreza a más de cincuenta millones de mexicanos, muchos de ellos en una miseria que les condena a morir sin atención médica. Esta indiferencia cómplice en contra de la vida humana, es la que hace que se festeje que miles de niños en gestación sean sacados del vientre de la madre para ser arrojados a un bote de basura. ¡Nos falta una verdadera reforma interior para que el país sea mejor!”
Así advierten: “esta visión de la parte dolorosa de nuestra realidad podría llevarnos al fatalismo que nos vende la idea de que ante el Mal no hay solución; que es mejor legalizarlo en la droga o transar con el crimen…”
Las reformas gubernamentales cuestionadas por los obispos son: Educativa, Fiscal, Política, Energética y de Telecomunicaciones. La pregunta básica que se hacen los obispos en el mensaje es: ¿A quienes benefician las reformas?
En cuanto a la segunda reforma, la fiscal, plantean: “¿Qué garantizará que la Reforma Fiscal fomente una contribución verdaderamente justa, equitativa, corresponsable, clara…que favorezca el empleo digno y bien remunerado y las inversiones productivas…? ¡Sin honestidad, veracidad y transparencia, los recursos seguirán siendo botín de pocos!”.
En torno a la Reforma Energética, plantean: “¿Qué garantizará que la Reforma Energética haga que los recursos del país se inviertan para superar los graves atrasos de gran parte de la Sociedad mexicana, y que las inversiones públicas o privadas, nacionales o extranjeras sean promotoras de progreso social, humano y comunitario, y cuidadosas del medio ambiente, por encima de intereses particulares? ¡Si la persona humana no está por encima del dinero, el dinero le pondrá precio a cada persona!"

Angel Palacios Zea.

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