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domingo, 17 de mayo de 2015

De cara a 2018, a AMLO le favorecería una victoria de 'el Bronco' en Nuevo León.

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Recientemente estuvo Andrés Manuel López Obrador en Nuevo León, como parte de sus recorridos por todos los Estados del país en apoyo de los candidatos de Morena. Pero, aunque llamó a votar por los candidatos del Movimiento Regeneración Nacional, evitó en todo momento “lanzarse” en contra del candidato independiente, Jaime Rodríguez Calderón, e incluso expresó públicamente su respeto hacia ‘el bronco’ por enfrentar a ´la mafia del poder’, pues, señaló AMLO, él sabe muy bien lo que es enfrentar a esa ‘mafia’  y tener que soportar las campañas negras de desprestigio, que presentan como “un peligro” a todo aquel a quien dicha mafia no quiere que acceda electoralmente al poder.

Me había yo preguntado cuál sería la posición de AMLO para con el “bronco” cuando llegara a Nuevo León, y obviamente fuera cuestionado por los medios sobre este candidato, quien tiene serias posibilidades de ganar la gubernatura. Creo que atiné en mi pronóstico de que Andrés Manuel no caería en el juego de irse al cuello de Rodríguez Calderón, primero, porque creo que López Obrador tiene genuinamente un sentimiento de “empatía” con ‘el bronco’ al ver cómo, al igual que hicieron con él, el aparato político y mediático del régimen presenta al ex alcalde de García como “un peligro”, como un “Hugo Chávez” que supuestamente gobernaría de manera “populista” y “autoritaria”, como lo expresó Felipe Calderón (quien en su campaña de 2006 popularizaría la famosa frase del “peligro para México”) en su visita al Estado en apoyo a la decaída y gris campaña de Felipe de Jesús Cantú apenas días antes de la visita del dirigente de Morena.

Pero además de la empatía, creo también que AMLO entiende algo que ni siquiera muchos de sus seguidores y compañeros de Morena en Nuevo León han entendido (pues algunos de ellos incluso hacen eco de la campaña contra ‘el bronco’ compartiéndola en las redes), que la elección de Nuevo León puede ocasionar, si bien no una herida mortal, sí un considerable golpe para el PRI de cara a la elección presidencial del 2018.

Las elecciones a gobernador en los distintos Estados son importantes para los partidos en función del objetivo principal: la presidencia de la república. Los partidos buscan ganar la mayor cantidad de Estados posibles porque cada Estado significa jugosos recursos y apoyo estructural de todo tipo para la elección de presidente. Un Estado gobernado por el PRI o por el PAN significa que fluirán cientos de millones de pesos del erario público a la campaña de su respectivo candidato, de ahí que el PRI parezca desesperado por la posibilidad de perder Nuevo León, un Estado grande, con más de tres y medio millones de personas inscritas en el padrón electoral y que en 2015 cuenta con un presupuesto público de más de 75 mil millones de pesos.

A esto obedece la campaña de desprestigio contra ‘el bronco’, que inició principalmente a través de Multimedios, donde sus principales figuras, Héctor Benavides y María Julia Lafuente incluso aparecieron leyendo un mensaje en que llamaban al candidato independiente a “tranquilizarse” y tranquilizar a “su gente”, mensaje que recordó a aquel de Ciro Gómez Leyva en las pantallas de Milenio, también propiedad de Multimedios, llamando a AMLO a “tranquilizar” a sus seguidores después de la elección de 2012.

Luego, como era previsible, la campaña se recrudeció con la “operación Venezuela”, que implica atemorizar a la población con el “villano predilecto” del aparato mediático mexicano, el ex-presidente venezolano Hugo Chávez, a quien presentan como la personificación de todo la malo en el mundo, a fin de que el elector sienta miedo de cualquier personaje a quien los medios hagan “parecido” (sea cierto o no) al ex-mandatario de Venezuela.

Tan desesperado parece el priismo a nivel nacional por perder Nuevo León, que incluso pareciera que están dispuestos a sacrificar al actual gobernador Rodrigo Medina y su padre, Humberto Medina Ainslie, con tal de hacer repuntar la campaña de Ivonne Álvarez, a quien ahora, a nivel nacional y en horario estelar, el noticiero de Televisa la muestra supuestamente “desmarcándose” de la montaña de corrupción del clan Medina.

AMLO (insisto, a diferencia de muchos de sus seguidores) entiende qué significa todo esto, y sabe que una derrota de Ivonne Álvarez significaría restarle al candidato del PRI en 2018, sea quien sea, todo un Estado y cientos de millones de pesos, y apoyo oficial de todo tipo, que de otro modo trabajarían a su favor. Un Estado menos gobernado por el PRI significa menos recursos para la campaña del candidato presidencial priista (¿Manuel Velasco?), significa menos dinero para despensas, panorámicos, spots y toda clase  de propaganda, pero sobre todo, y lo más importante, significa menos recursos para comprar votos a través de pagos en efectivo o de tarjetas prepago.

Claro está que habrá quien pueda pensar que habiendo militado 33 años en el PRI, ‘el bronco’, de ganar, pueda “reconciliarse” con la cúpula priista estatal y nacional que, junto con el PAN y los medios, ahora lo presentan como un golpeador de mujeres, y un “peligro para Nuevo León”, y que en 2018 termine operando, desde la gubernatura, a favor de quien sea candidato por el PRI a la presidencia. Sí, esto es política, y ese escenario siempre será una posibilidad real; si el PRI operó para el PAN en muchos Estados, incluido Nuevo León, para que AMLO no ganara la presidencia en 2006, con mucha mayor razón se puede sospechar que un ex-priista pueda beneficiar a su ex-partido, previa alianza y acuerdos con el candidato y los dirigentes del PRI, sin embargo, hoy por hoy, hay un distanciamiento con la dirigencia de este partido y con sus estructuras corporativas, principalmente con la CTM de Nuevo León y su líder Ismael Flores, a quien Jaime Rodríguez acusa de estar detrás de la campaña de Ivonne. 

Hoy por hoy Jaime Rodríguez y el PRI son competidores y rivales políticos (más allá de las “teorías conspirativas” de algunos que dicen que ‘el bronco’ es una “estrategia” del PRI) y por tanto este partido no puede garantizar ningún apoyo en 2018, que por otra parte sí tendría absoluta y plenamente garantizado si gana su candidata a la gubernatura.

Por todo esto, y de cara a su tercer intento por convertirse en Presidente de México en 2018 y lograr su prometido ‘cambio verdadero’ y la  ‘regeneración nacional’, a López Obrador, lo sepan o no sus seguidores, le favorecería directamente, al menos por ahora en teoría, una derrota del PRI en Nuevo León y un triunfo de ‘el bronco’.

Alfredo Rodríguez
Twitter: @alfredordzmx

4 comentarios:

  1. Tu hipótesis se fortalece con el anuncio de la incorporación a la campaña del Bronco de Fernando Turner que fue propuesto por Obrador como su secretario de economía en el 2012, también se sumó al bronco Fernando Canales Stelzer que también apoyó a López Obrador la elección pasada.

    Yo veo en todo esto una alianza obrador-bronco.

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  2. Es un juego Perverso y vergonzoso que se siervieron con las cucharas grandes que acumularon riquezas inexplicables gracias a sus partidos ahora renieguen de estos mismos, para tratar de imponernos a un loco como AMLO

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    Respuestas
    1. Ya salió uno de los que aun conservan daños mentales producidos por la campaña de odio del 2006

      AMLO loco? Pues a lo mejor, porque para enfrentarse durante tantos años contra los mafiosos de mero arriba hay que estarlo un poco, otros "mas cuerdos" se me hace a mi que ya hubieran tirado la toalla hace mucho

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  3. VIVA EL BRONCO Y VIVA EL SEÑORON LOPEZ OBRADOR, DOS CHINGONES QUE SI SE UNEN PUEDEN CHINGARSE A LOS MAFIOSOS DEL PRI, EL PAN Y EL VERDE Y LIMPIAR A ESTE PAIS

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