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sábado, 1 de diciembre de 2018

Oración por el Presidente López Obrador.

Oración por el Lic. Andrés Manuel López Obrador, que a partir de hoy será el Presidente de todos los mexicanos.:

"Padre Omnipotente y misericordioso, que por medio de tu Espíritu Santo moldeas con tu gracia los corazones de los hombres, te pedimos que configures el corazón del Presidente Andrés Manuel López Obrador al modelo del Corazón de tu Hijo Jesucristo, para que siendo dócil a tu voluntad, con mansedumbre y humildad, pueda unir con decisiones sabias a todo el pueblo de México, para que trabajando juntos como hermanos, sepamos construir un país donde reine la paz, la concordia y el bien común conforme a tus divinos anhelos.

Te lo pedimos por tu mismo Hijo Jesucristo, Nuestro Señor, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén".

martes, 23 de octubre de 2018

¿Qué es una mitra? (de obispo)



La mitra es la toca alta y apuntada con la que se cubren la cabeza los obispos y otras personas eclesiásticas que tienen derecho durante las celebraciones litúrgicas.
 

Su origen lo encontramos en el judaísmo antiguo, en que los miembros del Sanedrín usaban un ornamento para la cabeza llamado Mitznefet. De ahí derivó la mitra que usan los obispos, y que se les impone durante su consagración episcopal.

A lo largo de la historia se les ha permitido usar la mitra a algunos ordinarios que no son obispos, como prelados y algunos abades o abadesas, a los que les conoce como abad mitrado o abadesa mitrada.

Actualmente se fabrican con cartón o una mica de plástico forrada de tela. Del borde posterior cuelgan dos cintas anchas llamadas ínfulas, sobre las que suele bordarse el escudo episcopal del obispo.

Al revestirla, el obispo puede decir la siguiente oración: “Mitram, Domine, et salutis galeam impone capiti meo; ut contra antiqui hostis omniumque inimicorum meorum insidias inoffensus evadam.”, que puede traducirse como: “Impón sobre mi cabeza, Señor, la mitra y el casco de la salvación; para que pueda evadir las trampas del antiguo enemigo y de todos mis enemigos.”

sábado, 28 de julio de 2018

Charla de un pro-vida con feministas a favor del aborto.


Al principio les creí. Pensé que proponían el aborto de buena fe y me dije: "Bueno, vamos a debatir".

Me dijeron que proponían el aborto porque morían chicas. Les pregunté haciendo qué morían esas chicas, y me dijeron "abortando". Les pregunté si esas muertes se evitarían si no se abortara y me dijeron que era machista.

Me dijeron que el problema era la clandestinidad. Les pregunté si el riesgo que conllevaba realizar otros actos ilegales también era motivo para legalizar aquellos actos, y me dijeron que no, que era ridículo. Les dije entonces que el argumento que proponían era el mismo, y entonces era ridículo, y se enojaron.

Insistieron en que era un problema de salud pública por la cantidad de muertes. Les pregunté cuántas eran y no se pusieron de acuerdo. Unas dijeron números ínfimos (ninguna vida es ínfima, pero era un número ínfimo para hablar de emergencia en salud pública), y otras que era un número altísimo, equivalente a la población femenina entera en un solo año. Entre ellas no vi discrepancia ni correcciones. Les pregunté entonces si el dato les importaba. Callaron. A las que dieron números pequeños les pregunté si no sería más efectivo a nivel salud invertir esos recursos en prevenir otras muertes más numerosas, y me llamaron insensible. Pero yo no las vi preocuparse por esas otras muertes numerosas. A las que daban números exorbitantes les pregunté cómo pensaban repoblar el país. No rieron. Les mostré que en países donde era más fuerte y eficiente la prohibición, había muchos menos casos de muertes maternas por abortos que en los países donde era legal que se hicieran. No les importó. Les mostré que otros países ya estaban sacando de circulación, por el peligro que traía a la salud materna, el misoprostol que ellas promovían en nombre de la salud. No les llamó la atención.

Empecé a dudar. Pensé que quizá se podía resolver el núcleo de la cuestión, que tiene que ver con la vida y la libertad. A los que les hablé de metafísica, me dijeron que eso era chamuyo. A los que les hablé de ciencia, me dijeron que la ciencia no tenía competencia en la ley. A los que les hablé de ley, me dijeron que era una cuestión de principios. A los que les hablé de principios, me dijeron que todo era relativo. A esos les pregunté entonces por qué estaban tan seguros, y me llamaron dogmático.

Me dijeron que era una cuestión de pobreza. Les pregunté si les parecía bien matar pobres. Se enfurecieron. Les pregunté si sabían de las políticas internacionales que promueven el aborto como un recurso para reducir la población de los países pobres. A unos les parecieron bien. Otros no pudieron verlo, no soportaban la contradicción. Les pregunté si no era mejor mejorar la economía, y les hablé de modelos económicos exitosos. Se aburrieron y me miraron raro, como si hablara otro idioma.

Me dijeron que era una cuestión de autonomía y autodeterminación. Les pregunté si estaban de acuerdo en aplicar la autonomía y la autodeterminación a temas de economía y política. Me dijeron que no, que uno no puede tomar decisiones que dañen a otro.

Me dijeron que era un tema de igualdad de género. Les pregunté si los padres podían demandar el aborto en contra de la voluntad de la madre. Se escandalizaron. Les pregunté si la madre podía abortar contra la voluntad del padre. Les pareció obvio. Les pregunté si entonces todavía creían en que a un padre se le puede exigir legalmente hacerse cargo de un hijo que él no quiso. Lanzaron gritos de guerra.

Me dijeron que era un tema de países progresistas. Les pregunté si estaban de acuerdo con todas las políticas de esos países. Negaron rotundamente. No vieron nada raro en eso.

Me dijeron que nadie podía obligar a una mujer a ser madre. Estuve de acuerdo. Pero les pregunté primero por qué sí se podía obligar a un hombre a ser padre. No entendieron. Les pregunté si creían que el derecho a decidir estaba por encima del derecho a vivir. Dijeron que era relativo. Les pregunté por qué, mejor, no buscamos una propuesta superadora que respete las 2 vidas y la elección de los padres a no hacerse cargo. Me dijeron que no les hable de adopción. Les pregunté por qué. Callaron. Les insistí en por qué no mejorábamos el sistema de adopción. Me dijeron que era imposible. Les comenté de otros países donde se hacía. No quisieron escuchar. Les mencioné proyectos de ley en nuestro país para mejorar el sistema. Pero nadie había hecho pañuelos por ese proyecto. Tampoco ahora.

Las vi vestidas todas de un mismo color, vitoreando a su equipo, agradeciéndole las emociones que les hizo vivir. Les dije que había ahí un fenómeno de masificación, y me llamaron racionalista. Les pregunté si no seguían sin cuestionar lo que la masa, manipulada por medios y poderes, les proponía. Me llamaron nuevamente dogmático. Sí. A mí.

Me di cuenta entonces que eran todas excusas. Que directamente la vida no les importaba. Ni la de los seres humanos en gestación ni la de las gestantes. Si no, habrían dudado. Si no, habrían escuchado. Si no, habrían investigado. Si no, habrían militado por propuestas superadoras. Pero no. No les importa.

Las chicas sólo quieren poder matar. Los chicos sólo quieren desentenderse y no hacerse responsables.

Qué triste que después de tanto feminismo crean que sólo pudiendo matar serán empoderadas. O peor: que no crean nada; que no se hayan animado a detenerse a pensar.

Guillermo Barber Soler

viernes, 27 de julio de 2018

El día que María Felix pidió de regalo un hombre


"Quiero que me regale un hombre".

Cuentan que María Félix llegó a La Habana y se hospedó en el Hotel Nacional. En la suite de lujo, entre las numerosas misivas de sus admiradores en la Isla, tomó una carta al azar. Cuando la abrió cayó al suelo una medalla de la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba. La carta no era de un admirador sino de un condenado a muerte, que se encontraba en la isla de Pinos esperando la sentencia por haber matado al violador de su hermana. El preso le decía: "Espero que la Caridad obre el milagro de que usted interceda con el presidente para salvar mi vida".

A la noche siguiente la estrella acudió al Palacio Presidencial para una recepción que le ofrecía el entonces presidente Carlos Prío Socarras. En un aparte, y quién sabe con cuáles intenciones, el presidente le dijo:


-María, le hemos ofrecido todos los honores, ahora yo quiero ofrecerle un regalo personal: una joya, una casa, un auto. Pida por esa boca.
-Nada de eso, señor Presidente, lo que quiero que me regale es un hombre.


Ante el estupor de Prío, sacó la carta del condenado a muerte. Al otro día lo tenía aferrado a sus pies, en el vestíbulo del Hotel Nacional. Lo envió para México, y según sigue contando en sus memorias, nunca tuvo un servidor más fiel que aquel cubano.


(Lo contó María Félix en su libro de memorias TODAS MIS GUERRAS, y lo recreó el periodista cubano Orlando Quiroga en NADA ES IMPOSIBLE (La Habana, Letras Cubanas, 1996).


Rosa María Fernández.

lunes, 16 de julio de 2018

La agenda de Olga Sánchez Cordero: Un peligro para AMLO.


Ya todos lo sabemos: Andrés Manuel López Obrador se ha convertido en el candidato presidencial más votado de la historia del país, más de treinta millones de votos y más del 53% de la votación efectiva hubieran evitado incluso una segunda vuelta como existe en algunos otros países. Hoy el capital político de AMLO es inmenso y su popularidad es asombrosa. Pero hay algo que puede provocar una profunda división de su propio electorado: la agenda de Olga Sánchez Cordero, que no es otra cosa que neoliberalismo social, con los temas como el del aborto, la eutanasia o la legalización de las drogas.

AMLO tiene, como lo ha dicho reiteradamente, una muy legítima ambición, convertirse en un gran presidente de México, y si logra llevar a cabo su proyecto de nación, basado en el desarrollo, dando fin al paradigma del neoliberalismo económico, para convertir al país en una verdadera potencia económica donde se dispare el crecimiento gracias a las grandes obras de infraestructura y a todos los proyectos productivos con base en una poderosa combinación de inversión pública, privada y social, y además logra desterrar la corrupción de la vida pública y pacificar al país, no cabe la menor duda que Andrés Manuel puede pasar a la historia como uno de los grandes, y construir para la posteridad un nombre y una corriente de pensamiento político propia, la del lopezobradorismo, como en su momento existió el cardenismo o como en la Argentina aún perdura el peronismo. AMLO, ni duda cabe, tiene la oportunidad de construirse un gran legado.

Ahora bien, para construir este memorable legado, la siguiente meta de AMLO será ganar de manera contundente la consulta de revocación de mandato que se llevará a cabo durante las elecciones intermedias del 2021, y seguir gobernando con amplia popularidad y legitimidad, pero aquí es donde la agenda que parece querer priorizar de manera radical y a toda costa su próxima Secretaria de Gobernación, puede convertirse en un verdadero dolor de cabeza para Andrés Manuel.

Comencé hablando de los increíbles números que AMLO ha conseguido en las urnas, pero los temas que parecen importarle más a Sánchez Cordero son claramente polarizantes, dividen a la sociedad (cuando lo que urge es reconciliarla) y millones de los seguidores de López Obrador podrían retirarle su apoyo, pues ellos votaron para que se volviera a la senda del desarrollo económico, a la creación masiva de empleos, para que se recupere la paz y la tranquilidad atendiendo las causas que dieron origen a la descomposición social, en resumen, votaron para tener un gobierno cuyo programa priorice la vida y que promueva, como siempre lo dijo el candidato, el amor al prójimo; no votaron para tener un gobierno ocupado y anclado en temas relacionados con la muerte, como lo son el aborto o la eutanasia, o que facilite y normalice el acceso a los narcóticos cuyo consumo ha desgarrado a millones de familias y ha contribuido a la destrucción del propio tejido social.

Andrés Manuel siempre ha propuesto que temas tan sensibles y polémicos como el aborto o el matrimonio entre personas del mismo sexo sean primero ampliamente debatidos y luego consultados a toda la población, pero ahora, apenas a días de haber pasado la elección, Olga Sánchez Cordero aparece hablando en medios nacionales de estos temas como si fueran absolutamente prioritarios o urgentes, y peor, diciendo que ella promoverá desde el gobierno esta agenda, lo que contraviene flagrantemente la propuesta de campaña del próximo Presidente.

AMLO deberá hacer algo para que no se mande un mensaje equivocado a la población que haga creer que el candidato ganador está contradiciendo al candidato de campaña. López Obrador no ha hablado en estas dos semanas ni una sola vez de despenalizar el aborto, en las reformas que él mismo señaló como prioritarias no se toca este tema en lo absoluto, sin embargo, debido a las declaraciones de Sánchez Cordero, se puede crear la falsa percepción de que AMLO no cumplirá su promesa, la de que esos temas irán a consulta popular.

En muchas ocasiones, e incluso lo hizo en su discurso en el Zócalo la noche del primero de julio, Andrés Manuel ha declarado que su movimiento está conformado, como efectivamente lo está, por millones de católicos, millones de evangélicos y millones de librepensadores, y ha sido precisamente en respeto a esa pluralidad, que también, y aun en mayor medida existe en toda la sociedad, que López Obrador muy atinadamente ha señalado que estos temas deben debatirse, discutirse con seriedad y luego ser votados por toda la sociedad, pero ahora, si permite que su próxima Secretaria de Gobernación hable de esta agenda como si fuera una bandera del futuro gobierno, y lo que sería peor, si efectivamente le permitiera promoverlo desde dicha secretaría, AMLO se arriesga muy peligrosamente a romper su propio movimiento, a dividir a su base electoral, y a perder millones de votos para la trascendental consulta de revocación dentro de tres años.

Sería lamentable que en el 2021 AMLO pusiera en riesgo su continuidad en el gobierno por una agenda que nunca ha sido la de él; sería un error histórico y una verdadera tragedia que sacrificara los grandes proyectos económicos y sociales para lograr la tan anhelada Cuarta Transformación y el renacimiento y la reconciliación de México, por una agenda que lejos de reconciliar, confronta y divide a la población.

Olga debe apegarse a la propuesta de AMLO (la consulta), y Andrés Manuel tendrá que actuar si Sánchez Cordero insiste en promover algo que no se le prometió a la gente en campaña. Esperemos que Olga rectifique, por el propio éxito del futuro gobierno y del proyecto que encabeza Andrés Manuel López Obrador. 


Alfredo Rodríguez.
https://facebook.com/alfredo.rdz.1840

sábado, 14 de julio de 2018

El Papa Francisco aceptó participar en foros propuestos por AMLO, lo hará a través de videoconferencia.

 
Entrevistada a las afueras de la oficina de Andrés Manuel López Obrador, la coordinadora de los foros para el proceso de pacificación, Loretta Ortiz, confirmó que el Papa Francisco aceptó la invitación de participar en los Diálogos propuestos por el próximo presidente para buscar alternativas y políticas concretas que ayuden a resolver el problema de la violencia en México.
 

Por su apretada agenda, Loretta explicó que el Papa participará en los foros a través de una videoconferencia, pero que además enviará a dos expertos de la Santa Sede recomendados por él mismo para que participen en los foros de manera presencial.
 

La colaboradora del equipo de transición de AMLO señaló que los foros iniciarán en el próximo mes de agosto y concluirán en noviembre, y en los mismos se tratarán las posibilidades para alcanzar la paz, entre las que se encuentra una posible Ley de Amnistía.

jueves, 5 de julio de 2018

NO estás excomulgado si votaste por AMLO.

La recién concluida campaña electoral para la elección presidencial trajo consigo una durísima y muy agresiva campaña de ciertos sectores de católicos, muy pequeños, pero muy ruidosos, contra Andrés Manuel López Obrador y contra los católicos que expresaron su deseo de votar por él.

Ahora que el triunfo de AMLO se ha concretado, se ha reforzado con mayor furia el antilopezobradorismo de estos grupos lanzando toda clase de imágenes, videos y “comunicados” francamente delirantes y absurdos, sin argumentos serios, donde se le “notifica” a los votantes de AMLO que han sido “excomulgados” de la Iglesia.

Algunos católicos que simpatizan con Andrés Manuel y le dieron su voto, han mostrado una seria preocupación al respecto, así que en orden de combatir la mentira y la desinformación, en las siguientes líneas demostraremos, con fundamentos sólidos, el porqué nadie que haya votado por AMLO está excomulgado, y puede estar absolutamente tranquilo de su decisión, la cual no contraviene a su fe en ningún sentido.

Entremos en materia. Una de las razones por las que esos sectores antilopezobradoristas afirman que el votante de AMLO quedaría excomulgado es porque López Obrador, según ellos, propone el aborto. Eso es completamente falso. Ya el propio argumento que esgrimen denota una grave desinformación política de parte de estas personas, pues cualquier mexicano medianamente informado, sabe que en el medio político nacional a AMLO siempre se le ha percibido como un político conservador en temas como aborto o matrimonios LGBT. La "comentocracia" liberal de los medios mexicanos siempre ha reprochado a Andrés Manuel no representar la agenda de la “izquierda moderna y progresista”, pues en ninguna de sus tres elecciones presidenciales López Obrador ha querido incluir el aborto entre sus propuestas


A lo largo de los años, el tabasqueño incluso ha emitido declaraciones que dejan en evidencia que no es precisamente un partidario del aborto, como cuando en un recorrido por Guerrero, donde legisladores locales habían propuesto despenalizar el aborto, a la pregunta de qué pensaba sobre eso AMLO contestó “pues yo hubiera preferido que propusieran una ley para combatir la corrupción”, o como cuando en 2015 le preguntaron si pensaba impulsar el aborto en México y respondió que para él aprobar esos temas no era importante, lo que le trajo fuertes críticas de grupo feministas, e incluso provocó que la Iglesia saliera en su defensa. El Padre Hugo Valdemar, entonces vocero de la Arquidiócesis de México señaló: “Obrador siempre ha sido muy conservador en estos temas, aplaudimos que defienda los valores de la familia sobre los que se debe basar una sociedad sana y correcta. Cuando Andrés Manuel fue Jefe de gobierno, la Iglesia mantuvo una magnífica relación”.

Pero bien, sin mayores rodeos expliquemos, con fundamentos eclesiásticos oficiales, porque no se está excomulgado al haber votado por AMLO.

Para que exista la comisión de un pecado en función de cooperación con el mal votando por un político a favor del aborto deben cumplirse estrictamente tres puntos:

1. El candidato deberá haber propuesto abierta y directamente la legalización del aborto.

2. El votante católico deberá haber votado por dicho candidato PRECISAMENTE por esa propuesta, y no a pesar de esa propuesta. Es decir, si un católico vota por ese candidato debido a sus otras propuestas, sin estar de acuerdo con la del aborto, no incurre directamente en una falta.

3. Además, ha de tener que concretarse la propuesta para poder hablar de una cooperación material o formal con la práctica del aborto. Todos sabemos que los políticos prometen cosas, lo que no significa que se vayan a cumplir, ya sea porque el político mintió o porque las condiciones políticas le impidieron cumplir con su promesa.

Pero resulta que AMLO nunca ha propuesto la legalización del aborto, por lo cual no aplica ni siquiera el punto número 1, y por lo tanto NADIE que haya votado por AMLO está excomulgado ni comete pecado alguno, ni venial, ni mucho menos mortal. Y siendo que Andrés Manuel nunca ha propuesto esto, aquí mismo podríamos dar por finalizada nuestra explicación, pero seguiremos extendiéndonos para quien aun pueda contar con alguna inquietud o duda.

Alguien podría preguntarse en qué nos basamos para hablar de estas tres condiciones. Nos basamos en las propias palabras del entonces Cardenal Joseph Ratzinger que los propios sectores católicos anti-obradoristas están citando, palabras que al parecer no han entendido en absoluto, pues refutan su hipótesis. Las palabras de quien luego se convirtiera en Benedicto XVI son muy claras:

“Un católico sería culpable de cooperación formal en el mal, y tan indigno para presentarse a la Sagrada Comunión, si deliberadamente votara a favor de un candidato PRECISAMENTE por la postura permisiva del candidato respecto del aborto y/o la eutanasia.” (Carta de Joseph Ratzinger a los obispos de Estados Unidos)

Hemos resaltado en mayúscula el “precisamente” para dejar claro que para incurrir en pecado es absolutamente necesario haber votado por un candidato debido a esa propuesta.

Pero por si hiciera falta, citamos una parte de la misma carta que estos grupos muy convenientemente no citan:

“Cuando un católico no comparte la posición a favor del aborto o la eutanasia de un candidato, pero vota a favor de ese candidato por otras razones, esto es considerado una cooperación material remota, la cual puede ser permitida ante la presencia de razones proporcionales.”

Hasta aquí podemos decir que se explican los dos primeros puntos; es necesaria la propuesta y votar precisamente debido a esa propuesta, ¿pero cómo se explica el tercer punto?

Veamos el Código de Derecho Canónico que en su numeral 1398 nos dice:

“Quien procura el aborto, SI ÉSTE SE PRODUCE, incurre en excomunión latae sententiae”.

Así que como vemos, para incurrir en pecado no basta con haber votado por un político que esté a favor de legalizar el aborto, además es necesario votar por él debido a esa propuesta y además, como tercera condición, necesita producirse.

Resumiendo, y para dejarlo tajantemente claro, recordamos al lector que Andrés Manuel López Obrador nunca ha hecho una propuesta formal para permitir el aborto; esto nunca ha sido un punto de su agenda electoral. Seguro que algún anti-obradorista dirá “pero propone consultarlo”. Sobre la consulta se podría escribir largo y tendido, pero no es el objeto de este trabajo, simplemente se puede decir que esa “alternativa” que AMLO propone para abordar un tema tan delicado y polémico, y que polariza tanto, no es ni remotamente, y no puede ser tomado como una propuesta a favor de la legalización de la práctica (incluso por los antecedentes de sus declaraciones podríamos llegar a deducir que él votaría en contra en una hipotética consulta).

Otra posible objeción podría ser que AMLO contestó que mantendría las leyes que ya estaban aprobadas en la Ciudad de México en esta materia cuando se lo preguntaron en una entrevista. A nuestro parecer, si lo cuestionan es debido precisamente a que conocen su nula inclinación por esos temas, y temían que pudiera intentar revertir esas leyes. Además, a esto contestamos que un compromiso por respetar leyes ya aprobadas (que es algo a lo que además está obligado, pues el representante del poder ejecutivo no está facultado para revertir leyes ni eliminarlas por decreto) no es equivalente a proponer una ley. Y el respeto por algo ya aprobado tampoco supone necesariamente el consentimiento moral de la práctica.

Dicho esto, invitamos a los hermanos católicos a no dejarse asustar ni influenciar por discursos superficiales, simplistas y llenos de prejuicios y rabia revestidos en un supuesto celo "católico", que de testimonio cristiano tiene muy poco. 


Católicos con AMLO
https://facebook.com/CatolicosConAMLO 
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