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lunes, 16 de noviembre de 2015

Carta de Oscar de la Hoya a Floyd Mayweather.

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Oscar de la Hoya criticó duramente a Mayweather.
Lo hiciste. Llegaste a la marca de 49-0, una meta que te gusta decir que sólo el gran Rocky Marciano alcanzó pero de hecho eso fue logrado por otros, incluyendo mi ídolo Julio César Chávez, ¿pero quién está contando? Y ahora te retiras. Otra vez (la primera fue luego de nuestra pelea en el 2007). Esta vez dices que es de verdad. Hablas en serio sobre colgar los guantes. Por cosas más grandes y mejores. Así que te escribo hoy para desearte una espléndida despedida. La verdad sea dicha, no estoy infeliz de verter retirarte. Tampoco lo están muchos fanáticos del boxeo, pero borra eso. La mayoría de los fanáticos. ¿Por qué? Porque el deporte del boxeo será mejor sin tenerte a ti inmerso en él.
 

Vamos a aceptarlo: Eras aburrido. Solo ve tu más reciente actuación, tu último salto al ring, una decisión en 12 rounds contra Andre Berto. ¿Cómo describirlo? ¿Una decepción? ¿Un desastre? ¿Un festival de bostezos? Todos en el boxeo sabían que Berto no tenía oportunidad. Yo creo que más gente vio las repeticiones de Family Guy que esa pelea de Pago Por Evento. Pero a mí no me importó desembolsar 75 dólares para la transmisión en HD. De hecho ha sido una gran inversión. Cuando mis hijos tienen problemas para dormir, no les tengo que leer ya, sólo les pongo tu pelea con Berto. No pasan del tercer round.

Otra razón por la que el boxeo está mejor sin ti: Tuviste miedo. Miedo de tomar riesgos. Miedo del riesgo. Un ejemplo perfecto es tu grandioso “triunfo”, la largamente esperada pelea rompe records entre tú y Manny Pacquiao. ¡Casi 4.5 millones de compras! ¡Titulares alrededor del mundo! ¿Por qué es malo eso para el boxeo? Porque mentiste. Prometiste acción y entretenimiento y una batalla de época, y no cumpliste con nada de eso. El problema es, que así es como lo quieres. Debiste de pelear con Pacquiao hace cinco años, no hace cinco meses. Eso, sin embargo, hubiera sido muy peligroso, muy riesgoso. Hiciste una carrera siendo cauteloso. No te meterías al ring si no tuvieras una ventaja. Seguro, peleaste contra algunos nombres grandes, pero ya habían pasado sus mejores años. Diablos, inclusive cuando peleamos en 2007-y apenas perdí una decisión dividida -estaba en la parte final de mi carrera. Luego tomaste a la mega estrella mexicana Saúl "Canelo" Álvarez cuando era muy joven y tuvo que bajar mucho de peso.

¿Yo? Me metí al negocio para tomar riesgos. Enfrenté a todas las esquinas en su mejor momento. ¿La evidencia? Perdí. Seis veces. Después de 31 victorias, mi primera derrota fue con Félix Trinidad, y aprendí una lección valiosa que es verdadera en el ring y en la vida: No corras. No paré de enfrentar a lo mejor de lo mejor. Después de vencer a Derrell Coley, fui con Shane Mosley en el apogeo de sus poderes, invicto y considerado por muchos el mejor libra por libra del mundo. Otra vez, perdí. Luego de cuatro ganadas contra más boxeadores de primer nivel, me enfrenté a Mosley otra vez. Podemos debatir sobre quien ganó el encuentro, pero los jueces me vieron perdiendo esa también.

¿Me fui más tranquilo luego de eso? No. Subí a peso medio para ganar un cinturón y enfrentar a uno de los mejores pesos medianos de todos los tiempos, Bernard Hopkins. Después de un golpe al cuerpo que todavía estoy sintiendo me sacó de la pelea. Me enfrenté a otros dos en su mejor momento, que años después, se enfrentarían a los 36 y 38 años, Manny Pacquiao y tú. Cuando los peleadores hacen eso -cuando arriesgan perder- ahí es cuando todos ganan. El mantra de mi empresa Golden Boy Promotions es simple: los mejores contra los mejores. Es una lástima que tú no hicieras lo mismo.

Tú tomaste la salida fácil. Cuando no estuviste bailando alrededor de estrellas en descenso (idea de un show para ti: Bailando con Estrellas Desvanecientes) estabas venciendo a oponentes de nivel inferior. Muchos de tus oponentes eran peleadores arriba del promedio, pero no eran de tu calibre, eres un peleador muy talentoso, el mejor peleador defensivo de nuestra generación. ¿Pero de qué sirve el talento si no se pone a prueba? Muhammad Ali lo hizo. Sugar Ray Leonard lo hizo. ¿Tú? Ni al caso. Tú pasaste del 2000 al 2010 enfrentando a nombres olvidables como Victoriano Sosa, Phillip N’Dou, DeMarcus Corley, Henry Bruseles y Samba Mitchell. Había tipos allá afuera -duros y temibles oponentes como Antonio Margarito y Paul Williams -pero huiste de ellos. ¿Alguna vez estuviste en el equipo de corredores en la preparatoria? Hubieras sido una estrella.

El boxeo también será un mejor lugar sin la boca. Tú boca, para ser preciso, la que creó Money Mayweather. Yo sé que ocupabas ese personaje de Money Mayweather. Antes de que él y Golden Boy Promotions llegaran, nadie veía tus peleas. No podías ni siquiera lograr un lleno en tu ciudad Grand Rapids, Michigan. La boca te generó dinero. Más dinero del que podrías gastar en una vida. (Espera, he visto episodios de 24/7, quizá lo vayas a gastar todo). Pero la boca no tiene un lugar en el boxeo; guárdala para la WWE. Al menos que seas alguien como Ali, cuyas peleas eran tan brillantes como su socarronería. El modelo de pura habladuría y nada de entretenimiento abarata nuestro deporte. Los boxeadores deberían de hablar con sus puños y su corazón. No tienen nada para probarse a sí mismos. Tú vas a tener un legado. Serás recordado como el tipo que hizo más dinero. ¿Tus peleas? Ya las hemos olvidado.

Ahora que estás dando un paso al costado, la atención puede voltearse a las estrellas reales del deporte: los que pelean, los bravos, los boxeadores que no quieren nada más que enfrentar a los mejores y por lo tanto ser el mejor. Está Canelo, la sensación kazaja del KO, Gennady Golovkin, el feroz peso mosca Román González, el pegador Sergey Kovalev y un grupo de peleadores ascendentes que incluye a Terence Crawford, Vasyl Lomachenko y Keith Thurman. ¿Quieres ver cómo es una pelea monstruosa? Canelo enfrenta a Miguel Cotto el 21 de noviembre. No venderá 4.4 millones en Pago Por Evento, pero todo el que la vea estará emocionado. Y esa no es una promesa vacía.

Te estás moviendo a una nueva faceta en la vida ahora, un segundo acto, estoy seguro de que será agradable no tener que entrenar todo el año. Salirte del gimnasio y pasar tiempo con tu familia. Pero me pregunto qué harás. Tienes mucho tiempo en y, en este momento, mucho dinero. Quizá pondrás a trabajar tus verdaderas habilidades y abrirás una concesión de autos usados o dirigirás un circo. O tal vez termines de vuelta en Dancing With The Stars. Es un trabajo que es seguro, paga bien y te deja correr por el escenario. Algo que has estado haciendo durante casi toda tu carrera.

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