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Números 13 | Biblia Católica en Línea

               


Números 13

1.Yahveh habló a Moisés y le dijo:

2.«Envía algunos hombres, uno por cada tribu paterna, para que exploren la tierra de Canaán que voy a dar a los israelitas. Que sean todos principales entre ellos.»

3.Los envió Moisés, según la orden de Yahveh, desde el desierto de Parán: todos ellos eran jefes de los israelitas.

4.Sus nombres eran éstos: por la tribu de Rubén, Sammúa, hijo de Zakkur;

5.por la tribu de Simeón, Safat, hijo de de Jorí;

6.por la tribu de Judá, Caleb, hijo de Yefunné;

7.por la tribu de Isacar, Yigal, hijo de José;

8.por la tribu de Efraím, Hosea, hijo de Nun;

9.por la tribu de Benjamín, Paltí, hijo de Rafú;

10.por la tribu de Zabulón, Gaddiel, hijo de Sodí;

11.por la tribu de José: por la tribu de Manasés, Gaddí, hijo de Susí;

12.por la tribu de Dan, Ammiel, hijo de Guemalí;

13.por la tribu de Aser, Setur, hijo de Miguel;

14.por la tribu de Neftalí, Najbí, hijo de Vafsí;

15.por la tribu de Gad, Gueuel, hijo de Makí.

16.Esos son los nombres de los que envió Moisés a explorar el país. Pero a Hosea, hijo de Nun, Moisés le llamo Josué.

17.Moisés los envió a explorar el país de Canaán, y les dijo: «Subid ahí al Négueb y después subiréis a la montaña.

18.Reconoced el país, a ver qué tal es, y el pueblo que lo habita, si es fuerte o débil, escaso o numeroso;

19.y qué tal es el país en que viven, bueno o malo; cómo son las ciudades en que habitan, abiertas o fortificadas;

20.y cómo es la tierra, fértil o pobre, si tiene árboles o no. Tened valor y traed algunos productos del país.» Era el tiempo de las primeras uvas.

21.Subieron y exploraron el país, desde el desierto de Sin hasta Rejob, a la Entrada de Jamat.

22.Subieron por el Négueb y llegaron hasta Hebrón, donde residían Ajimán, Sesay y Talmay, los descendientes de Anaq. Hebrón había sido fundada siete años antes que Tanis de Egipto.

23.Llegaron al Valle de Eskol y cortaron allí un sarmiento con un racimo de uva, que transportaron con una pértiga entre dos, y también granadas e higos.

24.Al lugar aquél se le llamó Valle de Eskol, por el racimo que cortaron allí los israelitas.

25.Al cabo de cuarenta días volvieron de explorar la tierra.

26.Fueron y se presentaron a Moisés, a Aarón y a toda la comunidad de los israelitas, en el desierto de Parán, en Cadés. Les hicieron una relación a ellos y a toda la comunidad, y les mostraron los productos del país.

27.Les contaron lo siguiente: «Fuimos al país al que nos enviaste, y en verdad que mana leche y miel; éstos son sus productos.

28.Sólo que el pueblo que habita en el país es poderoso; las ciudades, fortificadas y muy grandes; hasta hemos visto allí descendientes de Anaq.

29.El amalecita ocupa la región del Négueb; el hitita, el amorreo y el jebuseo ocupan la montaña; el cananeo, la orilla del mar y la ribera del Jordán.»

30.Caleb acalló al pueblo delante de Moisés, diciendo: «Subamos, y conquistaremos el país, porque sin duda podremos con él.»

31.Pero los hombres que habían ido con él dijeron: «No podemos subir contra ese pueblo, porque es más fuerte que nosotros.»

32.Y empezaron a hablar mal a los israelitas del país que habían explorado, diciendo: «El país que hemos recorrido y explorado es un país que devora a sus propios habitantes. Toda la gente que hemos visto allí es gente alta.

33.Hemos visto también gigantes, hijos de Anaq, de la raza de los gigantes. Nosotros nos teníamos ante ellos como saltamontes, y eso mismo les parecíamos a ellos.»

Números 12 | Biblia Católica en Línea

              


Números 12

1.María y Aarón murmuraron contra Moisés por causa de la mujer kusita que había tomado por esposa: por haberse casado con una kusita.

2.Decían: «¿Es que Yahveh no ha hablado más que con Moisés? ¿No ha hablado también con nosotros?» Y Yahveh lo oyó.

3.Moisés era un hombre muy humilde, más que hombre alguno sobre la haz de la tierra.

4.De improviso, Yahveh dijo a Moisés, a Aarón y a María: «Salid los tres a la Tienda del Encuentro.» Y salieron los tres.

5.Bajó Yahveh en la columna de Nube y se quedó a la puerta de la Tienda. Llamó a Aarón y a María y se adelantaron los dos.

6.Dijo Yahveh: «Escuchad mis palabras: Si hay entre vosotros un profeta, en visión me revelo a él, y hablo con él en sueños.

7.No así con mi siervo Moisés: él es de toda confianza en mi casa;

8.boca a boca hablo con él, abiertamente y no enigmas, y contempla la imagen de Yahveh. ¿Por qué, pues, habéis osado hablar contra mi siervo Moisés?»

9.Y se encendió la ira de Yahveh contra ellos. Cuando se marchó,

10.y la Nube se retiró de encima de la Tienda, he aquí que María estaba leprosa, blanca como la nieve. Aarón se volvió hacia María y vio que estaba leprosa.

11.Y dijo Aarón a Moisés: «Perdón, Señor mío, no cargues sobre nosotros el pecado que neciamente hemos cometido.

12.Por favor, que no sea ella como quien nace muerto del seno de su madre, con la carne medio consumida.»

13.Moisés clamó a Yahveh diciendo: «Oh Dios, cúrala, por favor.»

14.Yahveh respondió a Moisés: «Si tu padre le hubiera escupido al rostro, ¿no tendría que pasar siete días de vergüenza? Que quede siete días fuera del campamento y luego sea admitida otra vez.

15.María quedó siete días excluida del campamento. Pero el pueblo no partió hasta que ella se reintegró.

16.Después el pueblo partió de Jaserot y acamparon en el desierto de Parán.

Números 11 | Biblia Católica en Línea

             


Números 11

1.El pueblo profería quejas amargas a los oídos de Yahveh, y Yahveh lo oyó. Se encendió su ira y ardió un fuego de Yahveh entre ellos y devoró un extremo del campamento.

2.El pueblo clamó a Moisés y Moisés intercedió ante Yahveh, y el fuego se apagó.

3.Por eso se llamó aquel lugar Taberá, porque había ardido contra ellos el fuego de Yahveh.

4.La chusma que se había mezclado al pueblo se dejó llevar de su apetito. También los israelitas volvieron a sus llantos diciendo: «¿Quién nos dará carne para comer?

5.¡Cómo nos acordamos del pescado que comíamos de balde en Egipto, y de los pepinos, melones, puerros, cebollas y ajos!

6.En cambio ahora tenemos el alma seca. No hay de nada. Nuestros ojos no ven más que el maná.»

7.El maná era como la semilla del cilantro; su aspecto era como el del bedelio.

8.El pueblo se desparramaba para recogerlo; lo molian en la muela o lo majaban en el mortero; luego lo cocían en la olla y hacían con él tortas. Su sabor era parecido al de una torta de aceite.

9.Cuando, por la noche, caía el rocío sobre el campamento, caía también sobre él el maná.

10.Moisés oyó llorar al pueblo, cada uno en su familia, a la puerta de su tienda. Se irritó mucho la ira de Yahveh. A Moisés le pareció mal,

11.y le dijo a Yahveh: «¿Por qué tratas mal a tu siervo? ¿Por qué no he hallado gracia a tus ojos, para que hayas echado sobre mí la carga de todo este pueblo?

12.¿Acaso he sido yo el que ha concebido a todo este pueblo y lo ha dado a luz, para que me digas: "Llévalo en tu regazo, como lleva la nodriza al niño de pecho, hasta la tierra que prometí con juramento a sus padres?"

13.¿De dónde voy a sacar carne para dársela a todo este pueblo, que me llora diciendo: Danos carne para comer?

14.No puedo cargar yo solo con todo este pueblo: es demasiado pesado para mí.

15.Si vas a tratarme así, mátame, por favor, si he hallado gracia a tus ojos, para que no vea más mi desventura.»

16.Yahveh respondió a Moisés: «Reúneme setenta ancianos de Israel, de los que sabes que son ancianos y escribas del pueblo. Llévalos a la Tienda del Encuentro y que estén allí contigo.

17.Yo bajaré a hablar contigo; tomaré parte del espíritu que hay en ti y lo pondré en ellos, para que lleven contigo la carga del pueblo y no la tengas que llevar tú solo.

18.«Y al pueblo le dirás: Santificaos para mañana, que vais a comer carne, ya que os habéis lamentado a oídos de Yahveh, diciendo: "¿Quién nos dará carne para comer? Mejor nos iba en Egipto." Pues Yahveh os va a dar carne, y comeréis.

19.No un día, ni dos, ni cinco, ni diez ni veinte la comeréis,

20.sino un mes entero, hasta que os salga por las narices y os dé náuseas, pues habéis rechazado a Yahveh, que está en medio de vosotros, y os habéis lamentado en su presencia, diciendo: ¿Por qué salimos de Egipto?»

21.Moisés respondió: «El pueblo en que estoy cuenta 600,000 de a pie, ¿y tú dices que les darás carne para comer un mes entero?

22.Aunque se mataran para ellos rebaños de ovejas y bueyes, ¿bastaría acaso? Aunque se juntaran todos los peces del mar ¿habría suficiente?»

23.Pero Yahveh respondió a Moisés: «¿Es acaso corta la mano de Yahveh? Ahora vas a ver si vale mi palabra o no.»

24.Salió Moisés y transmitió al pueblo las palabras de Yahveh. Luego reunió a setenta ancianos del pueblo y los puso alrededor de la Tienda.

25.Bajó Yahveh en la Nube y le habló. Luego tomó algo del espíritu que había en él y se lo dio a los setenta ancianos. Y en cuanto reposó sobre ellos el espíritu, se pusieron a profetizar, pero ya no volvieron a hacerlo más.

26.Habían quedado en el campamento dos hombres, uno llamado Eldad y el otro Medad. Reposó también sobre ellos el espíritu, pues aunque no habían salido a la Tienda, eran de los designados. Y profetizaban en el campamento.

27.Un muchacho corrió a anunciar a Moisés: «Eldad y Medad están profetizando en el campamento.»

28.Josué, hijo de Nun, que estaba al servicio de Moisés desde su mocedad, respondió y dijo: «Mi señor Moisés, prohíbeselo.»

29.Le respondió Moisés: «¿Es que estás tú celoso por mí? ¡Quién me diera que todo el pueblo de Yahveh profetizara porque Yahveh les daba su espíritu!»

30.Luego Moisés volvió al campamento con los ancianos de Israel.

31.Se alzó un viento, enviado por Yahveh, que hizo pasar codornices del lado del mar, y las extendió sobre el campamento, en una extensión de una jornada de camino a uno y otro lado alrededor del campamento, y a una altura de dos codos por encima del suelo.

32.El pueblo se dedicó todo aquel día y toda la noche y todo el día siguiente a capturar las codornices. El que menos, reunió diez modios, y las tendieron alrededor del campamento.

33.Y todavía tenían la carne entre los dientes, todavía la estaban masticando, cuando se encendió la ira de Yahveh contra el pueblo, y lo hirió Yahveh con una plaga muy grande.

34.Se llamó a aquel lugar Quibrot Hattaavá, porque allí sepultaron a la muchedumbre de glotones.

35.De Quibrot Hattaavá partió el pueblo hacia Jaserot, y acamparon en Jaserot.

Números 10 | Biblia Católica en Línea

            


Números 10

1.Habló Yahveh a Moisés y le dijo:

2.«Hazte dos trompetas: las harás de plata maciza. Te servirán para convocar a la comunidad y dar la señal de mover el campamento.

3.Cuando suenen las dos, se reunirá junto a ti toda la comunidad, a la entrada de la Tienda del Encuentro.

4.Pero cuando suene una sola, se reunirán contigo los principales, jefes de millares de Israel.

5.Cuando toquéis a clamoreo, partirán los que acampan a oriente.

6.Cuando toquéis a clamoreo por segunda vez, partirán los campamentos que acampan al mediodía, Tocaréis a clamoreo para partir;

7.en cambio, para congregar la asamblea, tocaréis sin clamoreo.

8.Los hijos de Aarón, los sacerdotes, serán los que toquen las trompetas: este serán un decreto perpetuo para vosotros y para vuestra descendencia.

9.Cuando, ya en vuestra tierra, partáis para el combate contra un enemigo que os oprime, tocaréis las trompetas a clamoreo; así se acordará Yahveh, vuestro Dios, de vosotros, y seréis librados de vuestros enemigos.

10.En vuestros días de fiesta, solemnidades, neomenias, tocaréis las trompetas durante vuestros holocaustos y sacrificios de comunión. Así haréis que vuestro Dios se acuerde de vosotros. Yo, Yahveh, vuestro Dios.»

11.El año segundo, el mes segundo, el día veinte del mes, se levantó la Nube de encima de la Morada del Testimonio,

12.y los israelitas partieron, en orden de marcha, del desierto del Sinaí. La nube se detuvo en el desierto de Parán.

13.Partieron en vanguardia según la orden que Yahveh había dado a Moisés:

14.la bandera del campamento de los hijos de Judá en primer lugar, por cuerpos de ejército. Al frente de su tropa, iba Najsón, hijo de Aminadab;

15.al frente de la tropa de la tribu de los hijos de Isacar, Natanael, hijo de Suar;

16.al frente de la tropa de la tribu de los hijos de Zabulón, Eliab, hijo de Jelón.

17.Entonces fue desmontada la Morada y partieron los hijos de Guerson y los hijos de Merarí, llevando la Morada.

18.Partió luego la bandera del campamento de Rubén, por cuerpos de ejército: al frente de su tropa iba Elisur, hijo de Sedeur;

19.al frente de la tropa de la tribu de los hijos de Simeón, Selumiel, hijo de Surisadday;

20.al frente de la tropa de la tribu de los hijos de Gad, Elyasaf, hijo de Reuel.

21.Entonces partieron los quehatitas, que llevaban el santuario (la Morada se montaba antes de que llegaran).

22.Partió luego la bandera del campamento de los hijos de Efraím, por cuerpos de ejército; al frente de su tropa iba Elisamá, hijo de Ammihud.

23.Al frente de la tropa de la tribu de los hijos de Manasés, Gamaliel, hijo de Pedahsur;

24.al frente de la tropa de la tribu de los hijos de Benjamín, Abidán, hijo de Guideoní.

25.Luego, cerrando la marcha de todos los campamentos, partió la bandera del campamento de los hijos de Dan, por cuerpos de ejército. Al frente de su tropa iba Ajiézer, hijo de Ammisadday;

26.al frente de la tropa de la tribu de los hijos de Aser, Paguiel, hijo de Okrán;

27.al frente de la tropa de la tribu de los hijos de Neftalí, Ajirá, hijo de Enán.

28.Este fue el orden de marcha de los israelitas, repartidos en cuerpos de ejército. Y así partieron.

29.Dijo Moisés a Jobab, hijo de Reuel el madianita, suegro de Moisés: «Nosotros partimos para el lugar del que ha dicho Yahveh: Os lo daré. Ven con nosotros y te trataremos bien, porque Yahveh ha prometido bienestar a Israel.»

30.El respondió: «No iré, sino que me volveré a mi tierra y a mi parentela.»

31.Moisés insistió: «Por favor, no os dejes; tú conoces los sitios donde acampar en el desierto; tú serás nuestros ojos.

32.Si vienes con nosotros, te haremos partícipe del bienestar con que Yahveh nos va a favorecer.»

33.Partieron del monte de Yahveh para hacer tres jornadas. El arca de la alianza de Yahveh iba delante de ellos los tres días de camino, buscándoles donde hacer alto.

34.La Nube de Yahveh iba de día sobre ellos, desde que dejaron el campamento.

35.Cuando partía el arca, decía Moisés: «Levántate, Yahveh, que tus enemigos se dispersen, huyan delante de ti los que te odian.»

36.Y cuando se detenía, decía: «Vuelve, Yahveh, a las miríadas de Israel.»

Números 9 | Biblia Católica en Línea

           


Números 9

1.Habló Yahveh a Moisés, en el desierto del Sinaí, el año segundo de la salida de Egipto, el mes primero, y le dijo:

2.«Que los israelitas celebren la Pascua a su tiempo.

3.La celebrarán el día catorce de este mes, entre dos luces, al tiempo debido. La celebrarán según todos sus preceptos y normas.»

4.Moisés dijo a los israelitas que celebraran la Pascua.

5.La celebraron en el desierto del Sinaí, el primer mes, el día catorce del mes, entre dos luces. Según había mandado Yahveh a Moisés lo hicieron los israelitas.

6.Pero sucedió que algunos hombres estaban impuros por contacto de cadáver humano y no podían celebrar la Pascua aquel día. Se presentaron a Moisés y Aarón el mismo día

7.y les dijeron: «Estamos impuros por contacto de cadáver humano. ¿Por qué hemos de quedar excluidos de presentar la ofrenda a Yahveh a su tiempo con los demás israelitas?»

8.Moisés les respondió: «Esperad, que voy a consultar lo que os manda Yahveh.»

9.Yahveh habló a Moisés y le dijo:

10.«Diles a los israelitas: Si uno de vosotros o de vuestros descendientes está impuro por cadáver, o está de viaje en tierra lejana, también celebrará la Pascua en honor de Yahveh.

11.La celebrarán el mes segundo, el día catorce, entre dos luces. La comerán con panes ázimos y hierbas amargas.

12.No dejarán nada para la mañana, ni le quebrantarán ningún hueso. Según todo el ritual de la Pascua la celebrarán.

13.Pero el que, encontrándose puro y no habiendo estado de viaje, deje de celebrar la Pascua, ese tal será extirpado de su pueblo. Ese hombre cargará con su pecado, por no haber presentado la ofrenda a Yahveh a su tiempo.

14.Y si un forastero reside entre vosotros y celebra la Pascua en honor de Yahveh, la celebrará según los preceptos y normas de la Pascua. Uno mismo será el ritual para vosotros, tanto para el forastero como para el nativo del país.»

15.El día en que se erigió la Morada, la Nube cubrió la Morada, la Tienda del Testimonio. Por la tarde se quedaba sobre la Morada, con aspecto de fuego, hasta la mañana.

16.Así sucedía permanentemente: la Nube la cubría y por la noche tenía aspecto de fuego.

17.Cuando se levantaba la Nube de encima de la Tienda, los israelitas levantaban el campamento, y en el lugar en que se paraba la Nube, acampaban los israelitas.

18.A la orden de Yahveh partían los israelitas y a la orden de Yahveh acampaban. Quedaban acampados todos los días que la Nube estaba parada sobre la Morada.

19.Si se detenía la Nube muchos días sobre la Morada, los israelitas cumplían con el culto de Yahveh y no partían.

20.En cambio, si la Nube estaba sobre la Morada pocos días, a la orden de Yahveh acampaban y a la orden de Yahveh partían.

21.Si la Nube estaba sobre la Morada sólo de la noche a la mañana, y por la mañana se alzaba, ellos partían. Si estaba un día y una noche y luego se elevaba, partían.

22.Si, en cambio, se detenía sobre la Morada dos días, o un mes, o un año, reposando sobre ella, los israelitas se quedaban en el campamento y no partían; pero en cuanto se elevaba, partían.

23.A la orden de Yahveh acampaban y a la orden de Yahveh movían el campamento. Rendían culto a Yahveh, según la orden de Yahveh transmitida por Moisés.

(Misal Agosto 2023) Lecturas de la Misa del Martes 22 de Agosto de 2023.

 

MARTES 22 DE AGOSTO DE 2023

PRIMERA LECTURA

Gedeón, tú librarás a Israel: Yo soy el que te envía.

Del libro de los Jueces: 6, 11-24

En aquellos días, vino el ángel del Señor y se sentó bajo la encina de Ofrá, que pertenecía a Joás, de la familia de Abiezer. Su hijo Gedeón estaba limpiando trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas, cuando el ángel del Señor se le apareció y le dijo: "El Señor está contigo, valiente guerrero".

Le contestó Gedeón: "Perdón, señor mío. Si el Señor está con nosotros, ¿por qué han caído sobre nosotros tantas desgracias? ¿Dónde están todos aquellos prodigios de los que nos hablaban nuestros padres cuando nos decían: 'El Señor nos sacó de Egipto'? Ahora, en cambio, el Señor nos ha abandonado y nos ha entregado a los madianitas".

Entonces el Señor se volvió hacia Gedeón y le dijo: "Usa la fuerza que tienes, para ir a salvar a Israel del poder de los madianitas. Yo soy el que te envía". Le respondió Gedeón: "Perdón, Señor mío; pero, ¿cómo voy a salvar yo a Israel? Mi familia es la más pobre de la tribu de Manasés y yo, el más pequeño de la casa de mi padre". El Señor le respondió: "Yo estaré contigo y tú derrotarás a todos los madianitas como si fueran un solo hombre".

Gedeón le dijo: "Si he alcanzado tu favor, dame una señal de que eres tú el que me habla. No te vayas de aquí, por favor, hasta que vuelva con una ofrenda y te la presente". El respondió: "Aquí me quedaré hasta que vuelvas".

Gedeón entró en su casa, preparó un cabrito, y con una medida de harina, hizo unos panes sin levadura; puso la carne en una canastilla y el caldo en una olla, lo llevó bajo la encina y se lo ofreció al ángel. Pero éste le dijo: "Toma la carne y los panes sin levadura, ponlos sobre esa roca y derrama encima el caldo". Gedeón lo hizo así.

Luego el ángel del Señor acercó la punta del bastón que tenía en la mano y tocó la carne y los panes sin levadura. Salió fuego de la roca, consumió la carne y los panes, y el ángel del Señor desapareció.

Entonces se dio cuenta Gedeón de que era el ángel del Señor y exclamó: "¡Ay, Dios mío, he visto al ángel del Señor cara a cara!". Pero el Señor le dijo: "Que la paz sea contigo. No temas; no morirás". Gedeón levantó un altar al Señor en aquel lugar y lo llamó "La paz del Señor". Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 84, 9. 11-12. 13-14.

R/. Escucharé las palabras del Señor.

Escucharé las palabras del Señor, palabras de paz para su pueblo santo y para los que se convierten de corazón. Está ya cerca nuestra salvación y la gloria del Señor habitará en la tierra. R/.

La misericordia y la verdad se encontraron, la justicia y la paz se besaron, la fidelidad brotó en la tierra y la justicia vino del cielo. R/.

Cuando el Señor nos muestre su bondad, nuestra tierra producirá su fruto. La justicia le abrirá camino al Señor e irá siguiendo sus pisadas. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO 2 Cor 8, 9

R/. Aleluya, aleluya.

Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre, para enriquecemos con su pobreza. R/.

EVANGELIO

Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los cielos.

Del santo Evangelio según san Mateo: 19, 23-30

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Yo les aseguro que un rico difícilmente entrará en el Reino de los cielos. Se lo repito: es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los cielos".

Al oír esto, los discípulos se quedaron asombrados y exclamaron: "Entonces ¿quién podrá salvarse?". Pero Jesús, mirándolos fijamente, les respondió: "Para los hombres eso es imposible, más para Dios todo es posible".

Entonces Pedro, tomando la palabra, le dijo a Jesús: "Señor, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido, ¿qué nos va a tocar?". Jesús les dijo: "Yo les aseguro que en la vida nueva, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, ustedes, los que me han seguido, se sentarán también en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.

Y todo aquel que por mí haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o esposa o hijos, o propiedades, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna. Y muchos primeros serán últimos y muchos últimos, primeros".

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Estos son algunos de los graves insultos contra el papa Francisco de Javier Milei, el ganador de las elecciones argentinas


El ultraderechista vencedor de las primarias ha hecho de sus ataques contra el Papa Francisco una constante en su carrera política

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Ha conseguido un respaldo (casi) inédito en unas elecciones primarias en Argentina. El economista Javier Milei logró el pasado domingo el respaldo de más del 30 por ciento de la población situándose, por sorpresa, por delante del centroderecha de Juntos por el Cambio y del peronismo encarnado en Unión por la Patria.

Ultraderechista, liberal y antisistema que, paradójicamente dice querer acabar con “la casta” al más puro estilo de Pablo Iglesias, sin embargo, cuenta con algo más que buenas relaciones y postulados comunes con VOX.  Entre otras medidas, ha defendido cerrar el Banco Central, la compraventa de órganos y el uso de armas. A esta carta de presentación se une su animadversión al argentino más popular del planeta: el Papa Francisco.

Milei ataca al Papa al más puro estilo Sostres, desde el insulto y la humillación: “Asno, burro, ignorante, nefasto, zurdo cultor del modelo basado en el odio, la envidia y el resentimiento”. Y no se queda ahí, incluso acusa al Sucesor de Pedro de ser “un sorete (excremento) mal cagado”.

Hiriente

“El papa Francisco me parece un personaje de lo peor y de lo más nefasto”, ha llegado a asegurar el excéntrico candidato a la presidencia argentina. “Él como jesuita promueve el comunismo, el cual fue un fracaso en lo económico, lo social y lo cultural”, ridiculiza Milei. 

De la misma manera asegura que “yo creo en Dios, pero no me siento identificado con la institución Iglesia, creo que no contribuye a mejorar la espiritualidad de los seres humanos. En el caso de Francisco, es la máxima expresión de la tarea opuesta”.

En redes sociales

En Twitter, tampoco ha dudado en lanzar sus dardos contra el Obispo de Roma: “@Pontifex_es, a vos que te gusta la MIERDA de la justicia social, sería bueno que arranques repartiendo a los pobres las riquezas del Vaticano”. Este tuit corresponde a agosto de 2018. Solo un mes después fue más allá: “Dedicado a vos @Pontifex_es zurdo hijo de puta que andás pregonando el comunismo por el mundo. Sos el representante del maligno en la casa de DIOS. ¡VIVA LA LIBERTAD CARAJO!”.

Considerándose experto en economía, Milei alaba el discurso en esta materia de Juan Pablo II, a la par que arremete contra el pensamiento de Francisco. “¿Qué es la Justicia Social? Es la envidia”, se llegó a preguntar en un programa de televisión hace tres años. Y continuó: “La envidia es un pecado capital, habría que informarle al imbécil ese que está en Roma, que defiende la justicia social, que sepa que es un robo y que eso va contra los mandamientos”.

A la vuelta de la esquina

Así, con esta agresividad y a golpe de insultos, se ha ganado Milei el favor de una ciudadanía argentina desencantada que parece haber ejercido un voto de castigo a la política clásica. Está por ver si el 22 de octubre logrará este mismo respaldo en la primera vuelta de las elecciones generales o tendrá que esperar a la segunda vuelta del 19 de noviembre para ocupar la Casa Rosada, sede del Ejecutivo argentino.

Fue el pasado mes de abril cuando Francisco, de forma implícita alertó en una entrevista sobre el riesgo de que la ciudadanía pueda dejarse llevar por el enfado ante la clase política. No dudó en citar el libro ‘Síndrome 1933’, una obra en la que Seigmund Ginzberg describe el cotexto alemán qua aupó al nazismo. “Fue Von Papen el responsable de presentar un político que hablaba lindo y que sedujo a la gente. Se llamaba Adolfo y todo el mundo dijo ‘bueno probemos con este, que nadie lo conoce; no conocemos sus raíces y su condición’. Entonces votaron a Adolfito y así terminamos”, dejó caer el Papa Francisco, en lo que parecía una franca referencia a Milei.

La Eucaristía Católica en los Padres de la Iglesia (Citas Patrísticas).

 


Del Sermón de San Atanasio a los bautizados.

San Atanasio (297-373)
Obispo de Alejandría y Doctor de la Iglesia.

"Verás a los ministros que llevan pan y una copa de vino, y lo ponen sobre la mesa; y mientras no se han hecho las invocaciones y súplicas, no hay más que puro pan y bebida. Pero cuando se han acabado aquellas extraordinarias y maravillosas oraciones, entonces el pan se convierte en el Cuerpo y el cáliz en la Sangre de nuestro Señor Jesucristo... Consideremos el momento culminante de estos misterios: este pan y este cáliz, mientras no se han hecho las oraciones y súplicas, son puro pan y bebida; pero así que se han proferido aquellas extraordinarias plegarias y aquellas santas súplicas, el mismo Verbo baja hasta el pan y el cáliz, que se convierten en su cuerpo"

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Del Tratado sobre los misterios.

San Ambrosio (337-397)
Obispo de Milán y Doctor de la Iglesia. 

Tal vez dices: "Es mi pan común". Mas este pan es pan antes de las palabras sacramentales; en cuanto sobreviene la consagración, el pan se convierte en la carne de Cristo. Por tanto, probémoslo. ¿Cómo lo que es pan puede ser el cuerpo de Cristo? ¿Por medio de qué palabras se hace, entonces, la consagración y cuyas son esas palabras? Del Señor Jesús. En efecto, todas las otras cosas que se dicen antes, por el sacerdote son dichas: se ofrecen alabanzas a Dios, se hace oración rogando por el pueblo, por los reyes, por los demás. En cuanto se llega a producir el venerable sacramento, ya el sacerdote no usa sus propias palabras, sino las de Cristo. De modo que la palabra de Cristo es la que produce este sacramento. 

¿Cuál es la palabra de Cristo? En verdad, aquella por la cual todas las cosas han sido hechas. Ordenó el Señor y se hizo el cielo; ordenó el Señor y se hizo la tierra; ordenó el Señor y se hicieron los mares; ordenó el Señor y se engendraron todas las creaturas. Mira, pues, cuán eficaz es la palabra de Cristo. Si tan poderosa es la palabra del Señor Jesús, de modo que por ella comienza a ser lo que antes no era, cuánto más ha de serlo para hacer que las cosas que ya eran sean y se cambien en otra cosa. No existían el cielo, ni existía el mar, no existía la tierra, pero escucha David que dice "Él dijo, y fueron hechos. Él ordenó, y fueron creados".

Así, pues, para responderte: antes de la consagración no estaba el cuerpo de Cristo, pero después de la consagración te digo que es ya el cuerpo de Cristo. [...] Aprendiste, pues, que el pan se convierte en el cuerpo de Cristo, y que se pone en el caliz vino y agua y que por la palabra de la consagración celestial se convierte en su Sangre. 

Pero tal vez digas: "Yo no veo la apariencia de la sangre". Pero tienes el signo. Así como tomaste la similitud de la muerte, así también bebes la semejanza de la preciosa Sangre, de modo que no se da el horror de la sangre que se derrama y, sin embargo, produce su efecto, el precio de la redención. Aprendiste, pues, que lo que recibes es el cuerpo de Cristo.

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De las Catequesis de San Cirilo de Jerusalén

Cirilo de Jerusalén (313 - 386)
Arzobispo de Jerusalén y Doctor de la Iglesia.

Jesús, el Señor; en la noche en que iba a ser entregado, tomó pan y, después de pronunciar la Acción de Gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, y dijo: «Tomen y coman, esto es mi cuerpo.» y tomando el cáliz, después de pronunciar la Acción de Gracias, dijo: «Tomen y beban, ésta es mi sangre.» Por tanto, si él mismo afirmó del pan: Esto es mi cuerpo, ¿quién se atreverá a dudar en adelante? Y si él mismo afirmó: Esta es mi sangre, ¿quién podrá nunca dudar y decir que no es su sangre? Por esto hemos de recibirlos con la firme convicción de que son el cuerpo y sangre de Cristo. Se te da el cuerpo del Señor bajo el signo de pan, y su sangre bajo el signo de vino; de modo que al recibir el cuerpo y la sangre de Cristo tu cuerpo pasa a ser parte de su cuerpo y tu sangre de la suya. Así, pues, nos hacemos portadores de Cristo, al distribuirse por nuestros miembros su cuerpo y sangre. 

Así, como dice San Pedro, nos hacemos participantes de la naturaleza divina. 

En otro tiempo, Cristo, discutiendo con los judíos, decía: Si no comen mi carne y no beben mi sangre, no tendrán vida en ustedes. Pero, como ellos entendieron estas palabras en un sentido material, retrocedieron escandalizados, pensando que los exhortaba a comer su carne. 

En la antigua alianza había los panes de la proposición; pero, como eran algo exclusivo del Antiguo Testamento, ahora ya no existen. Pero en el Nuevo Testamento hay un pan celestial y una bebida de salvación, que santifican el alma y el cuerpo. Pues, del mismo modo que el pan es apropiado al cuerpo, así también la Palabra encarnada concuerda con la naturaleza del alma. 

Por lo cual, el pan y el vino eucarísticos no han de ser considerados como meros y comunes elementos materiales, ya que son el cuerpo y la sangre de Cristo, como afirma el Señor; pues, aunque los sentidos nos sugieren lo primero, hemos de aceptar con firme convencimiento lo que nos enseña la fe. 

Adoctrinados e imbuidos de esta fe tan cierta, debemos creer que aquello que parece pan no es pan, aunque su sabor sea de pan, sino el cuerpo de Cristo; y que lo que parece vino no es vino, aunque así le parezca a nuestro paladar, sino la sangre de Cristo; respecto a lo cual hallamos la antigua afirmación del salmo: El pan da fuerzas al corazón del hombre y el aceite da brillo a su rostro. Da, pues, fuerzas a tu corazón, comiendo aquel pan espiritual, y da brillo así al rostro de tu alma. 

Ojalá que con el rostro descubierto y con la conciencia limpia, contemplando la gloria del Señor como en un espejo, vayamos de gloria en gloria, en Cristo Jesús nuestro Señor, a quien sea el honor, el poder y la gloria por los siglos de los siglos. Amén. 

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De los Tratados de San Gaudencio de Brescia, obispo

Gaudencio de Brescia. ( ¿ - c. 410)
Obispo de Brescia.

El sacrificio celestial instituido por Cristo es verdaderamente el don de su nueva alianza que nos dejó en herencia, como prenda de su presencia entre nosotros, la misma noche en que iba a ser entregado para ser crucificado. Éste es el viático de nuestro camino, con el cual nos alimentamos y nutrimos durante el peregrinar de nuestra vida presente, hasta que salgamos de este mundo y lleguemos al Señor; por esto decía el mismo Señor: Si no comen mi carne y no beben mi sangre, no tendrán vida en ustedes. 

Quiso, en efecto, que sus beneficios permanecieran en nosotros, quiso que las almas redimidas con su sangre preciosa fueran continuamente santificadas por el sacramento de su pasión, por esto mandó a sus fieles discípulos, a los que instituyó también como primeros sacerdotes de su Iglesia, que celebraran incesantemente estos misterios de vida eterna, que todos los sacerdotes deben continuar celebrando en las Iglesias de todo el mundo, hasta que Cristo vuelva desde el cielo, de modo que, tanto los mismos sacerdotes como los fieles todos, teniendo cada día ante nuestros ojos y en nuestras manos el memorial de la pasión de Cristo, recibiéndolo en nuestros labios y en nuestro pecho, conservemos el recuerdo imborrable de nuestra redención. 

Además, puesto que el pan, compuesto de muchos granos de trigo reducidos a harina, necesita, para llegar a serIo, de la acción del agua y del fuego, nuestra mente descubre en él una figura del cuerpo de Cristo, el cual, como sabemos, es un solo cuerpo compuesto por la muchedumbre de todo el género humano y unido por el fuego del Espíritu Santo. 

Jesús, en efecto, nació por obra del Espíritu Santo y, porque así convenía para cumplir la voluntad salvífica de Dios, penetró en las aguas bautismales para consagrarlas, y volvió del Jordán lleno del Espíritu Santo, que había descendido sobre él en forma de paloma, como atestigua el evangelista San Lucas: Jesús regresó de las orillas del Jordán, lleno del Espíritu Santo. 

Asimismo, también el vino que es su sangre, resultante de la unión de muchos granos de uva, de la viña por él plantada, fue exprimido en el lagar de la cruz, y fermenta, por su propia virtud, en el espacioso recipiente de los que lo beben con espíritu de fe. 

Todos nosotros, los que hemos escapado de la tiranía de Egipto y del diabólico Faraón, debemos recibir, con toda la avidez de que es capaz nuestro religioso corazón, este sacrificio de la Pascua salvadora, para que nuestro Señor Jesucristo, al que creemos presente en sus sacramentos, santifique nuestro interior; él, cuya inestimable eficacia perdura a través de los siglos. 

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De la Apología primera de San Justino, mártir, a favor de los cristianos.

San Justino. (100 - 165)

Concluidas las oraciones, nos saludamos con el beso de paz; y luego se le presenta al que preside a los hermanos, el pan, y una copa de vino y agua; y tomándolo todo, tributa alabanzas y gloria al Padre de todas las cosas, en nombre del Hijo y del Espíritu Santo, y le ofrece una larga acción de gracias, por los dones que hemos recibido de su mano. Apenas se da fin a estas oraciones y la acción de gracias, todo el pueblo que está congregado manifiesta con sus aclamaciones la parte que toma en aquel acto, y responde en alta voz Amén, palabra hebrea que significa Así seaEntonces los ministros, que nosotros llamamos Diáconos, distribuyen entre los asistentes el pan, el vino y el agua, que se ha consagrado por medio de la acción de gracias, y llevan también una parte a los ausentes.

A este alimento le damos el nombre de Eucaristía, y a nadie le es permitido participar de él, si primero no hace profesión de creer nuestra doctrina; si no ha sido purificado y regenerado en el bautismo, y no vive conforme a la ley de Jesucristo.

Por lo demás, debe tenerse presente que no tomamos nosotros este alimento como pan y bebida ordinaria, sino que así como sabemos que Jesucristo, nuestro salvador, tomó verdaderamente carne y sangre por el Verbo de Dios, con el fin de salvarnos, hemos también sabido, que este alimento, santificado por la oración y la acción de gracias de Jesucristo, se convierte en su mismo Cuerpo y Sangre, y se hace alimento de nuestro cuerpo y sangre: porque los apóstoles, en sus escritos, que llaman Evangelios, nos enseñan, que habiendo Jesucristo tomado el pan, y ofrecido la acción de gracias, se les dio diciendo: éste es mi cuerpo; e igualmente habiendo tomado el vino, se les presentó diciendo: Ésta es mi sangre, y les mando que hicieran lo mismo en memoria suya.

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Del Tratado de Ireneo contra las herejías.
 
San Ireneo de Lyon. (130 - 202)

Si no fuese verdad que nuestra carne es salvada, tampoco lo sería que el Señor nos redimió con su sangre, ni que el cáliz eucarístico es comunión de su sangre y el pan que partimos es comunión de su cuerpo. La sangre, en efecto, procede de las venas y de la carne y de todo lo demás que pertenece a la condición real del hombre, condición que el Verbo de Dios asumió en toda su realidad para redimirnos con su sangre, como afirma el Apóstol: Por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención, el perdón de los pecados.

Y, porque somos sus miembros, nos sirven de alimento los bienes de la creación; pero él, que es quien nos da estos bienes creados, haciendo salir el sol y haciendo llover según le place, afirmó que aquel cáliz, fruto de la creación, era su sangre, con la cual da nuevo vigor a nuestra sangre, y aseveró que aquel pan, fruto también de la creación, era su cuerpo, con el cual da vigor a nuestro cuerpo. 

Por tanto, si el cáliz y el pan, cuando sobre ellos se pronuncian las palabras sacramentales, se convierten en la sangre y el cuerpo eucarísticos del Señor, con los cuales nuestra parte corporal recibe un nuevo incremento y consistencia, ¿cómo podrá negarse que la carne es capaz de recibir el don de Dios, que es la vida eterna, si es alimentada con la sangre y el cuerpo de Cristo, del cual es miembro?

Cuando el Apóstol dice en su carta a los Efesios: Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos, no se refiere a alguna clase de hombre espiritual e invisible -ya que un espíritu no tiene carne ni huesos-, sino al hombre tal cual es en su realidad concreta, que consta de carne, nervios y huesos, que es alimentado con el cáliz de la sangre de Cristo, y que recibe vigor de aquel pan que es el cuerpo de Cristo. 

Y del mismo modo que la rama de la vid plantada en tierra da fruto a su tiempo, y el grano de trigo caído en tierra y disuelto sale después multiplicado por el Espíritu de Dios que todo lo abarca y lo mantiene unido, y luego el hombre, con su habilidad, los transforma para su uso, y al recibir las palabras de la consagración se convierten en el alimento eucarístico del cuerpo y sangre de Cristo; del mismo modo nuestros cuerpos, alimentados con la eucaristía, después de ser sepultados y disueltos bajo tierra, resucitarán a su tiempo, por la resurrección que les otorgará aquel que es el Verbo de Dios, para gloria de Dios Padre, que rodea de inmortalidad a este cuerpo mortal y da como regalo la incorrupción a este cuerpo corruptible, ya que la fuerza de Dios se muestra perfecta en la debilidad. 

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De las Homilias de San Juan Crisóstomo.

San Juan Crisóstomo. (347 - 407)

 "¡Cuantos dicen ahora de Cristo: Quisiera ver su forma, su figura, sus vestidos, su calzado! Pues helo ahí, a él ves, a él tocas, a él comes. Tú te contentas con ver sus vestiduras, mas él te concede no solo verle, sino comerle, tocarle, recibirle dentro de ti. ¡Nadie, pues, se acerque a recibirle con náuseas, nadie con tibieza, todos encendidos, todos fervorosos, todos animados!"


"Porque si los judíos, puestos de pie, comían el cordero con gran prisa, teniendo el calzado en sus pies y básculos en sus manos, mucho más conveniente que estés tú alerta. Puesto que si ellos habían de ir a Palestina, y por eso tenían la figura de caminantes, tú, en cambio, debes trasladarte al cielo. Por lo tanto, en todo debes mostrarte diligente, pues no es pequeño el castigo con que se amenaza a los que indignamente comulgan. Piensa cómo te indignas contra el traidor y contra los que le crucificaron, y mira no te hagas también tú reo del Cuerpo y Sangre de Cristo. Ellos mataron su Santísimo Cuerpo, ¿y tú le recibes con el alma sucia después de tantos beneficios? Porque no se contentó con hacerse por ti hombre, ser herido con bofetadas y crucificado, sino que se une y mezcla con nosotros; y no solo por fe, sino en realidad nos hace su propio cuerpo."
   

Emboscan y matan a dos catequistas que se dirigían a los festejos del obispo


Trabajaban con la comunidad triqui del estado de Oaxaca y viajarían a Huajuapan de León para participar en una procesión

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Gertrudis y Gliserina se habían quedado de ver con un grupo de jóvenes en su parroquia San Juan Bautista para participar juntos en los festejos del obispo por sus 25 años de ordenación sacerdotal, pero nunca llegaron, pues fueron emboscadas y asesinadas por un grupo armado.

Lo anterior ocurrió la tarde del jueves 15 de junio en la diócesis de Huajuapan de León, estado de Oaxaca, cuando las catequistas de la parroquia San Juan Bautista, en el poblado de Copala, se dirigían a este templo para encontrarse con otros jóvenes y viajar juntos a la catedral a fin de participar en una serie de actividades en honor al obispo Miguel Ángel Castro Muñoz.

Según la Fiscalía General del Estado de Oaxaca, las jovencitas iban a bordo de una camioneta de esa institución “que resguardaba su traslado”, cuando fueron emboscadas en el paraje Cruz Chiquita, perteneciente a Yosoyuxi, Copala, Santiago Juxtlahuaca.

Aunque en el comunicado de las autoridades no explican por qué las catequistas iban resguardadas, algunos medios de comunicación manejan que esto es normal en la zona por la presencia de grupos paramilitares.

Fallecidas por heridas de bala

Las balas impactaron tanto a Gertrudis como a Gliserina, ambas de apellidos Cruz. La primera murió minutos más tarde, camino al hospital, y Gliserina falleció este viernes en el hospital.

Hace unas semanas, en el estado mexicano de Chihuahua, un enfrentamiento entre bandas criminales, dejó una iglesia perforada por las balas en su interior y exterior, así como una camioneta calcinada con un hombre decapitado en su interior.

Estos hechos ocurren a unos días de cumplirse un año del asesinato de dos sacerdotes jesuitas en la Sierra Tarahumara (el 20 de junio) y a unos días de que en México se lleve a cabo la jornada de oración por la paz, convocada por el Episcopado Mexicano, la Compañía de Jesús y la Conferencia de Superiores Mayores de Religiosos de México.

Médico es despedido por negarse a usar pronombres trans para referirse a sus pacientes.


Un doctor que sigue el cristianismo fue despedido porque se negó a utilizar pronombres transgénero para referirse a sus pacientes, Él afirma que su caso no es único y anima a otros profesionales del área de la salud y personas que comparten su fe, a mantenerse firmes y defender la verdad en las controversias que rodean a la ideología de género.

En 2019, el médico de urgencias de 60 años, Dr. David Mackereth, fue despedido de su trabajo en el Reino Unido después de trabajar en su campo por más de 26 años. La razón detrás de su salida se debió a su negativa de utilizar los pronombres preferidos por un paciente en particular durante un ejercicio de entrenamiento.

“Les dije como cristiano en buena conciencia, no podía hacer eso”, dijo Mackereth a Fox News Digital sobre la decisión que llevó a su despido.

El médico fue despedido por su empleador después de declarar que no usaría los pronombres preferidos de un paciente transgénero ya que consideraba que era una cuestión de honestidad. El empleador argumentó que esta acción sería considerada «acoso» según la Ley de Igualdad del Reino Unido de 2010.

«Si estamos introduciendo un principio fundamental de deshonestidad en la práctica médica… eso tiene un gran impacto en la calidad de nuestra atención médica», contó a Fox News Digital.

Tras ser despedido, llevó a cabo una acción legal en contra de su ex empleador por discriminación religiosa, pero su demanda fue desestimada por el Tribunal Laboral apenas tres meses más tarde. La decisión del Tribunal fue que sus creencias basadas en la Biblia acerca del género eran «contrarias a la dignidad humana».

“Si el cristianismo no está protegido por la Ley de Igualdad aquí en el Reino Unido, entonces seguramente la Ley de Igualdad no vale nada”, dijo Mackereth.

La ley contra la discriminación busca evitar el acoso y la discriminación por creencias religiosas, identidad de género y otras características. El caso de Mackereth, apoyado por el Centro Legal Cristiano, tuvo una anulación parcial del veredicto en mayo de 2022, aunque su despido fue considerado justificado y confirmado por el Tribunal de Apelación.

“Que un tribunal declarara que el cristianismo no era ilegal pero que no estaba protegido era más o menos decir que el cristianismo era irrelevante para el mundo moderno. Todavía hay muchos cristianos alrededor, y tenemos una gran cantidad de historia detrás de nosotros», contó en una entrevista para Fox News.

Aunque Mackereth reconoció que la ideología transgénero estaba extendida en la cultura occidental, señaló la necesidad de confrontarla.

«No creo que haya ninguna duda con respecto a la afluencia de la ideología transgénero que se está apoderando del mundo occidental, y se está apoderando mucho del Reino Unido. Simplemente parece ser en los Estados Unidos. No hay duda de que algunas ideologías son más igual que otros, digamos. Está bastante claro que no se puede dar a todos todo lo que quieren. Pero como médico cristiano, pondría la verdad en la base de lo que hago. Y es simplemente imposible que una persona cambie de sexo. Así que no puedo estar de acuerdo con eso”, expresó.

Mackereth llevó su caso al Consejo Médico General (GMC), quien determinó que sus creencias no eran una amenaza para la seguridad del paciente y que su aptitud para ejercer no se vio afectada. Sin embargo, Mackereth continuará apelando su caso ante un tribunal europeo y su grupo legal cristiano argumenta que su caso es importante para la libertad de expresión y la imposición de pronombres transgénero en el lugar de trabajo.

«Mi caso no se trata solo de mí. Se trata de todos nosotros… Y parece que la ley se ha dejado incierta. Pero esencialmente, se trata de un discurso obligado. Se trata de la libertad de expresión. No deberíamos vernos obligados a usar pronombres transgénero. Creemos que es deshonesto hacerlo y que la situación legal debe aclararse”, explicó sobre la ley del Reino Unido.

Mackereth exhortó a otros individuos que son tanto profesionales médicos como cristianos, a que defiendan sus convicciones. Él indicó que es responsabilidad de todo cristiano expresar con delicadeza la verdad en lo que respecta a la identidad de género.

“Creo que la profesión médica y quizás los médicos cristianos en particular, tienen que hacer lo correcto. Tenemos que levantarnos porque si no nos ponemos de pie, si simplemente nos escondemos y esquivamos la bala, por así decirlo, entonces vamos a estar absolutamente abrumados. Entonces, no es solo una cuestión de si podemos sobrevivir a esto. Tenemos que levantarnos y tenemos que afirmar con amor, amabilidad, gracia y gentileza la verdad de que una persona no puede cambiar de sexo», indicó.

“Y creo que ese es el deber de todo cristiano. Es el único camino a seguir para nosotros”, finalizó.

Confirman el robo del Santísimo en una parroquia; el Obispo pide realizar actos de desagravio.


El obispo Ramón Castro pide a los sacerdotes de su diócesis celebrar la eucaristía y realizar actos de desagravio ante ese hecho

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El pasado sábado se reportó el robo del Santísimo Sacramento en la capilla del Señor de la Cosecha, perteneciente a la parroquia de San Lucas Evangelista, en la localidad de Jiutepec, de la diócesis mexicana de Cuernavaca.

Al respecto, el obispo de la diócesis de Cuernavaca, Ramón Castro Castro, emitió un pronunciamiento en el que lamentó el hecho y pidió al presbiterio la realización de eucaristías y otros actos litúrgicos y de piedad en desagravio.

El obispo detalló que ya se están haciendo las investigaciones pertinentes, luego de que el Consejo Diocesano de Laicos pusiera la denuncia ante las autoridades.

Cinco casos de robos

De acuerdo con lo informado por medios locales, los delincuentes rompieron vidrios de puertas y ventanas para ingresar a la capilla.

Ante medios locales, el obispo declaró que con este suman cinco los casos de robos a iglesias diocesanas; asimismo, habló de una “malvada intención”, pues se llevaron “lo más sagrado”; “siento que a veces pueden ser personas que lo utilizan para misas negras”.

Por ello, Ramón Castro manifestó su oración y solidaridad con el padre Roberto Carrasco y la comunidad del Señor de la Cosecha.

Más hijos, menos perrhijos: El Papa Francisco critica la "moda" de preferir perros o gatos en lugar de hijos.


El Papa Francisco y Giorgia Meloni hablaron sobre el invierno demográfico por la falta de nacimientos en Italia.

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El papa Francisco se unió este viernes a Giorgia Meloni, primera ministra conservadora de Italia, para alentar a los italianos a tener más hijos e hijas, denunciando tanto la precariedad económica que enfrentan las parejas jóvenes como las decisiones “egoístas y egocéntricas” que han ocasionado una tasa de natalidad baja sin precedentes que amenaza el futuro económico del país.

Francisco instó a tomar una medida política concreta para invertir el “invierno demográfico”, que en términos de población causó la desaparición el año pasado de todos los residentes de una ciudad del tamaño de Bari. Al criticar a las parejas que tienen mascotas en lugar de hijos, el papa pidió que se destinen recursos para ayudar a las parejas a aumentar sus familias y señaló que era necesario “plantar el futuro” con esperanza.

“No nos resignemos al aburrimiento y al pesimismo estériles”, declaró Francisco en una reunión anual de organizaciones a favor de la familia. “No creamos que la historia ya está marcada, que no se puede hacer nada para revertir la tendencia”.

Italia registró un mínimo histórico en nacimientos el año pasado —de 392.598— que, combinado con un número elevado de muertes —713 mil 499—, ha acelerado la tendencia demográfica que amenaza con colapsar el sistema de seguridad social del país. El gobierno de la primera ministra, Giorgia Meloni, respalda una campaña para fomentar al menos 500 mil nacimientos anuales para 2033, una tasa que los demógrafos consideran necesaria para evitar el colapso de la economía al hacer crecer la población asalariada al tiempo que los jubilados se valen de las pensiones

Meloni llegó al poder el año pasado en una campaña a favor de la familia de “Dios, familia, patria” y su gobierno ha propuesto una serie de medidas para tratar de alentar a las familias a tener más hijas e hijos, incluso recortes de impuestos para aumentar el poder adquisitivo, dado que la tasa de fertilidad de Italia de 1.4 hijos por mujer es una de las más bajas del mundo.

Varios estudios han señalado una combinación de factores que desalientan a las mujeres a tener hijos, entre ellos la falta de lugares asequibles para los cuidados de los niños y niñas, los bajos salarios, los precarios contratos laborales y la tradición de que las mujeres suelan asumir la carga de cuidar a los familiares mayores.

Autor: EFE

Fuente: https://www.elfinanciero.com.mx/

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