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¿La Iglesia Católica es Cristiana?

Jesús entregando a Pedro las llaves del reino de los cielos.
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Aunque para un católico bien formado en su fe esta pregunta tiene una respuesta obvia, es sorprendente que aun hoy día, e incluso diría que cada día con mayor frecuencia, más personas se pregunten si un católico es o no es cristiano.

Algo que todo católico debe admitir con plena sinceridad y objetividad, es que el nivel de formación doctrinal del católico promedio es muy pobre, son millones los que se hacen llamar a sí mismos "católicos", y quienes incluso asisten a misa con relativa frecuencia, pero que desconocen profundamente su fe, este hecho ha permitido una inmensa confusión y el gran avance de las denominaciones protestantes, quienes con un discurso más "efusivamente" cristiano han logrado construir en el imaginario colectivo una diferencia entre "católico" y "cristiano" como dos cosas distintas.

Es escandaloso escuchar, incluso a católicos, decir que alguna otra persona que abandonó la Iglesia "se volvió cristiano", como si antes, cuando era católico, no hubiese sido cristiano.

Pero entonces, ¿la iglesia católica es cristiana? 

La respuesta es contundente: Claro que Sí. La Iglesia Católica es cristiana, tan cristiana que fue fundada por el mismísmo Jesucristo, por tanto, no es exagerado decir que esta es, de hecho, la única y verdadera Iglesia de Cristo, la Iglesia de la Biblia, la que Jesús edificó frente a sus Apóstoles con Pedro a la cabeza como el principal encargado de apacentar al rebaño de Cristo en la tierra, como se nos relata en el evangelio de Mateo capítulo 16:18-19:

18. "Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro (piedra), y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.
19 A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos".
La Iglesia Católica es la única que puede reclamar la herencia del significado de los versículos recién citados, puesto que es la única Iglesia que existe hoy día, de todas las que se reclaman "cristianas", que se remonta a los tiempos de Cristo y los apóstoles(1)

¿Y cómo podemos saber y afirmar que se trata de la misma Iglesia de la que habla Jesús en Mateo 16:18? Esto lo podemos saber gracias a un hecho de suma relevancia: a la Sucesión Apostólica ininterrumpida por más de 2000 años, Sucesión Apostólica que ha garantizado que esta columna y fundamento de la Verdad que es la Iglesia permanezca en el tiempo, que sea portadora de una continuidad histórica que la hace ser esa misma comunidad de los apóstoles, no "heredera" de aquella Iglesia, sino literalmente esa misma Iglesia, esa misma comunidad que creció, se expandió por las naciones y que nunca ha dejado de existir desde entonces, llevando a cabo su labor evangelizadora de generación en generación, de siglo en siglo por todos los rincones de la Tierra. 

Como queda claro, el propio origen de la Iglesia proviene de Cristo, quien es su fundador; y la primera y más importante razón de ser de esta Iglesia es precisamente anunciar a Cristo a todas las naciones y a todos los hombres de la tierra (como Él mismo ordenó), para decirle al mundo que Jesús es el Hijo de Dios, el Mesías Verdadero, el Cordero de Dios que fue entregado por nuestros pecados y que resucitó venciendo a la muerte como prueba de su divinidad. La tarea de la Iglesia Católica es cumplir fielmente con el mandato de Cristo de ir a buscar discípulos de todas las naciones bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñarles, transmitirles, la verdad de la revelación divina, pues, como también nos enseña la escritura, la Iglesia es "columna y fundamento de la Verdad". ¿Y qué otra cosa es la Verdad si no Cristo?

Cristo, el protagonista de la Misa.

El propio rito de culto más importante de los católicos, la santa misa, es absolutamente "cristocéntrico", es un acto de adoración a Dios, recordando y actualizando el sacrificio realizado por Jesús al entregar su vida para el perdón de los pecados, de ahí que la parte central de la misa, el momento cumbre de la misma, después de las lecturas de la escritura, de la homilía, de los cantos de alabanza, etc., es el momento donde Cristo se hace realmente presente en la eucaristía, cuando el pan y el vino se convierten en su cuerpo y en su sangre, y los cristianos reafirmamos nuestra comunión con Él a través de recibir ese cuerpo y esa sangre, como hicieron aquellos primeros cristianos, los apóstoles, en la última cena: 
26. Mientras estaban comiendo, tomó Jesús pan y lo bendijo, lo partió, y dándoselo a sus discípulos, dijo: "Tomad, comed, éste es mi cuerpo".
27. Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio diciendo: "Bebed de ella todos,
28. porque ésta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos para perdón de los pecados". (Mateo 26:26-28).
Cuando se dimensiona correctamente la enorme importancia y la magnitud que le damos los católicos al Cuerpo y a la Sangre de Cristo en cada Misa (Misa que el teólogo ex-protestante Scott Hahn considera una extensión del cielo en la tierra en la que descienden los ángeles para adorar junto a nosotros al Señor) por sabernos ante la presencia de Nuestro Rey y Salvador en el momento del culto, se vuelve fácil reconocer que Cristo es el centro mismo de toda nuestra fe católica. 

¿La Iglesia Católica fue cristiana y dejó de serlo?

Entre el protestantismo encontramos dos clases de detractores que niegan el carácter cristiano de la Iglesia Católica. Por un lado están los más radicales y fanáticamente anticatólicos, quienes dicen que la Iglesia "original" o "primitiva" que fundó Jesucristo se perdió en una época muy temprana después de la muerte de los apóstoles y que la Iglesia Católica "surgió siglos después" como un mero invento del emperador Constantino(2) para adorar ídolos paganos con una cubierta cristiana y que por tanto la Iglesia Católica no es y nunca fue cristiana, sino pagana, idólatra, e incluso, "satánica" desde sus inicios. 

Otro sector, un poco más moderado y sensato, admite que efectivamente la Iglesia Católica tiene dos mil años de existencia y es la Iglesia que proviene de Cristo y los apóstoles, pero que a partir del año 313 con el Edicto de Milán emitido por Constantino para tolerar al cristianismo y a las demás religiones dentro del imperio romano, la Iglesia fue paulatinamente "corrompiéndose", "paganizándose" y terminó por perder su conexión con el antiguo cristianismo que antes poseía, el cual, supuestamente, habría sido restaurado en la reforma protestante.

Ambas afirmaciones, aunque nuestros hermanos protestantes no puedan visualizarlo desde la óptica con la cual ven las cosas, son una rotunda negación de la Biblia, la misma que ellos colocan como único criterio de autoridad en materia de fe y de doctrina. ¿Por qué decimos que es una negación de la Sagrada Escritura? Porque pensar de esta forma, es tanto como decir que Cristo mintió, o bien, que se equivocó, pues Jesús establece su Iglesia y le emite lo que podríamos llamar un "seguro de indestructibilidad" cuando dice "sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella" y también en Mateo 28, 20 leemos la siguiente instrucción y promesa de perpetuidad a su Iglesia cuando manda a los primeros dirigentes de ésta a todas las naciones en busca de discípulos: "y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo". 

¡Contundente! ¡A la Iglesia de Cristo, que es la Iglesia católica, según los que nos dice el propio Cristo a través del evangelio, nada ni nadie la puede corromper, nada ni nadie la puede destruir, y nunca ha dejado ni dejará de existir!

Cuando Cristo dice "estoy con vosotros", se refiere a su Iglesia representada en ese momento por los apóstoles, por eso dice "todos los días hasta el fin del mundo", ya que aunque esos apóstoles en algún momento fueran morir, harían crecer y hacer preservar la Iglesia, tal como ocurrió, con nuevos discípulos y seguidores de Cristo de entre los cuales surgirían los sucesores de los apóstoles. Es por esto que no dice "estoy con vosotros hasta que el último de vosotros muera", como muchos protestantes intentan interpretar del "estoy con vosotros" para decir que aquella Iglesia ya no existe o que dejó de existir por aproximadamente 16 siglos hasta que llegó Lutero, tesis que es completamente inconsistente con las promesas de Jesús a su Iglesia que vimos anteriormente. 

Conclusión.

Si reconocemos que Jesús fundó su Iglesia para hacer conocer a través de ésta el Nuevo Pacto de Dios con la humanidad, y que dicha Iglesia tiene la promesa de que ni el mismo infierno podrá destruirla porque siempre estará acompañada por Cristo y por el Espíritu Santo, y que aquella "primera Iglesia" del Nuevo Testamento perduró en el tiempo a través de la autoridad otorgada por los apóstoles (que a su vez habían recibido de Cristo) a sus sucesores, y que dicha sucesión de autoridad apostólica nunca cesó en el tiempo, y que hoy está representada por los obispos de la Iglesia, podemos concluir no solo que ésta que hoy conocemos hoy como la Iglesia Católica es legítimamente cristiana, sino que es la verdadera y auténtica Iglesia que nos viene desde Cristo y de la cual nos habla la Biblia.

Así que si eres católico, alégrate, porque estás en la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, y si no lo eres, también alégrate, porque tienes las puertas abiertas a ella. 

Alfredo Rodríguez.

(1). Por supuesto también la Iglesia ortodoxa viene desde Cristo y los apóstoles, pero más que reconocerla como "otra Iglesia diferente", la reconocemos como parte de esa misma Iglesia cristiana que es Una, Santa, Católica y Apostólica que se remonta al primer siglo, pero con quien, desafortunadamente, la comunión se rompió en el año 1054, y seguimos esperando que se restablezca, pues como diría el Papa San Juan Pablo II, la Iglesia de oriente es el otro pulmón por el que respira la Iglesia universal. 
(2) Ver: Constantino no fundó la Iglesia católica ni fue Papa, te lo demostramos.

AMLO: Las relaciones con la Iglesia católica se traducen en amistad y respeto.



Tras visitar la réplica de la Capilla Sixtina en el Zócalo de la Ciudad de México, el presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que mantiene una relación de amistad y respeto con la Iglesia Católica.

Este martes, el Presidente de México estuvo acompañado del secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, y de la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, para visitar esta obra.

“Nos visitó el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano y aprovechamos para visitar la réplica de la Capilla Sixtina del gran Miguel Ángel. Las relaciones con la iglesia católica se traducen en amistad y respeto”, escribió el mandatario en Twitter.

López Obrador, en sus discursos, generalmente utiliza pasajes de la biblia o frases de santos cristianos como las de San Francisco de Asís o San Benito, por lo que no extraña su relación con la Iglesia. “En lo personal, considero que el papa Francisco es un dirigente espiritual y humanista excepcional”, afirmó.

En celebración de los 30 de relaciones entre Mécio y el Vaticano, se decidió colocar la réplica de la obra de Miguel Ángel Bounarroti en el Zócalo de la Ciudad de México y su acceso es totalmente gratuito. 

AMLO tiene rasgos muy importantes de santidad: padre Solalinde.



El padre Alejandro Solalinde, aseguró que ve en el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), "rasgos muy importantes de santidad".

El defensor de migrantes detalló que la santidad es "la imitación del amor de Dios" y que López Obrador está siguiendo las enseñanzas de Jesús, como lo es que "los últimos serán los primeros".

"La santidad política existe y la menciona la Iglesia católica, pero hay que entender que la santidad no es perfección", señaló en entrevista para El Universal.

El padre Solalinde destacó que presidentes como AMLO, surgen cada 100 o 200 años y afirmó que "Dios nos bendijo" con su llegada a la presidencia de México.

Añadió que admira mucho, por convicción, al presidente y aplaudió la revolución de conciencias que lleva a cabo y la transformación que derivará de su mandato y llevará a la paz.

Ante ello, continuó, "es una lástima que no lo valoren".

Padre Solalinde desearía que Sheinbaum sea la próxima presidenta

Cuestionado sobre a quien ve como sucesor de López Obrador, el padre Solalinde dijo que le gustaría ver a una mujer presidenta.

"Yo quiero, sueño y anhelo que una mujer como Claudia Sheinbaum nos gobierne", sentenció.

Describió a Sheinbaum como una mujer inteligente, astuta y con todos los atributos para ser una buena gobernante. Reconoció además que es muy apreciada por el mandatario federal.

Sobre Marcelo Ebrard, segundo presidenciable más sonado, el sacerdote indicó que es un hombre capaz pero que le falta recorrer las calles y "ensuciarse los zapatos con los de abajo".

Por último, el sacerdote refirió que aunque se ha alejado de los reflectores continúa con su lucha en favor de los migrantes.

AMLO supervisa obras de restauración de templos, altares e imágenes religiosas dañadas por los sismos.

Durante este domingo 20 de septiembre, el presidente Andrés Manuel López Obrador se encargó de supervisar los avances en las obras de reconstrucción por los sismos de septiembre de 2017 y entre las obras de rehabilitación y reconstrucción que visitó estuvieron incluidos templos católicos que forman parte del patrimonio histórico y cultural de las comunidades, pues muchos de esos templos datan de hace más de 300 años

Por la tarde el presidente publicó un video en sus redes desde Jujutla, en el Estado de Morelos grabado a las afueras de la Parroquia de San Miguel Arcángel, y allí señaló que los templos forman parte d la tradición cultura y religiosa del país. 

Diego Prieto, Director del INAH, quien acompañó al Presidente, se encargó de describir los sitios reconstruidos, entre los que se encuentra la Capilla de la Virgen de Guadalupe que data del siglo XVII y la Parroquia de San Miguel Arcángel que data del siglo XVIII.

El mencionado director del INAH explicó también que la restauración incluye de igual modo bienes muebles, como altares, retablos e imágenes veneradas por las comunidades. 

El programa de reconstrucción, se indicó, ha brindado alrededor de 30,000 empleos en las comunidades afectadas. 

Paradójicamente, mientras el presidente López Obrador se encargaba de supervisar estas obras para restaurar templos, altares e imágenes católicas, en la capital del país el grupo FRENAAA, que busca la renuncia del primer mandatario, hacía alusión a símbolos religiosos manifestando que el presidente es enemigo de la fe, a pesar de la buena relación que López Obrador lleva con la Conferencia del Episcopado Mexicano y de las muestras de admiración y respeto que el jefe del ejecutivo ha tenido en repetidas ocasiones hacia el Papa Francisco, en las que incluso ha invitado a leer las homilías que el Papa realizó en su visita a México en 2016. 

Ver video completo: 

El Papa criticó a los que promueven "riqueza de estrechas oligarquías y la miseria de multitudes"

 
Para conmemorar la Jornada Mundial de los Pobres, la Santa Sede publicó un mensaje del Papa Francisco en que el Obispo de Roma celebró que en medio de la pandemia por Covid-19 mucha gente le "tiende la mano a los pobres", pero al mismo tiempo mandó un fuerte mensaje contra quienes "se llenan los bolsillos y no se conmueven con la pobreza", al asegurar que están llenos de "cinismo e indiferencia"

"En estos meses, en los que el mundo entero ha estado como abrumado por un virus que ha traído dolor y muerte, desaliento y desconcierto, ¡cuántas manos tendidas hemos podido ver!". En ese tenor, el principal Pastor de las denominación cristiana más grande del mundo homenajeó una vez más a los médicos, enfermeros, farmacéuticos y voluntarios, así como a religiosas o sacerdotes que se entregaron cada uno en su ámbito a combatir la crisis asistiendo a los más vulnerables, poniendo en riesgo sus vidas. El Papa consideró que todos ellos "han desafiado el contagio y el miedo para dar apoyo y consuelo".

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El Papa aseguró que esas actitudes generosas contrastan con "la actitud de quienes tienen las manos en los bolsillos y no se dejan conmover por la pobreza, de la que a menudo también son cómplices. La indiferencia y el cinismo son su alimento diario", afirmó duramente el Papa, aludiendo a aquellos en las élites económicas que tienen "manos tendidas para rozar rápidamente el teclado de una computadora y mover sumas de dinero de una parte del mundo a otra, decretando la riqueza de estrechas oligarquías y la miseria de multitudes o el fracaso de naciones enteras"

Estos grupos minoritarios, a decir del Papa, son los que tienen "manos tendidas para acumular dinero con la venta de armas que otras manos, incluso de niños, usarán para sembrar muerte y pobreza". El pontífice de origen argentino metió en el mismo grupo a los traficantes de droga que viven de forma lujosa, a los corruptos y a los legisladores que violan sus propias normas. En cambio, "la generosidad que sostiene al débil" es "una condición para una vida plenamente humana".

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Además, el Papa analizó el impacto que tuvo el confinamiento en la mitad del planeta. "Esta pandemia llegó de repente y nos tomó desprevenidos, dejando una gran sensación de desorientación e impotencia", indicó. "Este momento que estamos viviendo ha puesto en crisis muchas certezas. Nos sentimos más pobres y débiles porque hemos experimentado el sentido del límite y la restricción de la libertad", señaló. "La pérdida de trabajo, de los afectos más queridos y la falta de las relaciones interpersonales habituales han abierto de golpe horizontes que ya no estábamos acostumbrados a observar", manifestó Francisco. 

"Nuestras riquezas espirituales y materiales fueron puestas en tela de juicio y descubrimos que teníamos miedo. Encerrados en el silencio de nuestros hogares, redescubrimos la importancia de la sencillez y de mantener la mirada fija en lo esencial. Hemos madurado la exigencia de una nueva fraternidad, capaz de ayuda recíproca y estima mutua", señaló el Papa.

Mensaje completo del Papa Francisco: http://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/poveri/documents/papa-francesco_20200613_messaggio-iv-giornatamondiale-poveri-2020.html 

¿La Iglesia no ayuda? Mira estas 15 imágenes con acciones de la Iglesia por el coronavirus.

 
Muchos son los mitos y leyendas que rondan entorno a la Iglesia católica, y en tiempos de crisis y emergencias como las que vivimos ahora por la pandemia del coronavirus, se suelen exacerbar los ataques, basados en dichos mitos y leyendas, contra esta organización bimilenaria que se remonta al primer siglo de nuestra era.

Hoy día pueden leerse en las redes publicaciones donde se cuestiona qué está haciendo la Iglesia por los enfermos y familiares de enfermos por coronavirus, así como por las personas más necesitadas que ante la cuarentena han perdido sus ingresos. 

Algunos publicaciones que afirman que la Iglesia solo colabora con rezos y no con ayuda material se han hecho realmente virales.

Por eso y para honrar la verdad, aquí publicamos 15 imágenes de la Iglesia en acción. Sabemos que las acciones y las imágenes que podríamos publicar son muchísimas más. Esto solo intenta ser una pequeña muestra.







[VIDEO] Católico 'roba' en el Vaticano imágenes de la Pachamama y las arroja al río Tiber



El Sínodo de la Amazonía tiene profundamente divididos a los católicos, entre aquellos que confían en que los padres sinodales (los obispos), tomen decisiones adecuadas para la evangelización cristiana en la zona de la Amazonía, y entre aquellos que ven en este evento la traición de la jerarquía (o parte de ella) a principios irrenunciables de la fe cristiana.

Ciertos grupos así llamados "tradicionalistas", creen que una mayoría de los obispos "modernistas" buscan con este Sínodo introducir ideas sincréticas, como la veneración de "la madre tierra" (Pachamama, diosa inca, representada por el planeta tierra), además de impulsar el fin del celibato sacerdotal en esa región, etc.

Estos grupos enfurecieron cuando en la apertura del Sínodo se realizó una ceremonia en los jardines del Vaticano con elementos paganos pre-hispánicos.

En aquella ocasión, se pudieron observar unas imágenes de una mujer embarazada con rasgos indígenas, que a decir de los especialistas es una representación femenina de la Pachamama.

Pues este domingo  20 de octubre, un fiel católico literalmente se introdujo en una capilla del Vaticano donde se encontraban estas imágenes y las robó, para luego filmarse arrojándolas al río Tiber, como un gesto de protesta y rechazo a lo que muchos católicos consideran un sincretismo paganizante que se ha ido infiltrando con la aprobación de ciertos personajes en la jerarquía.

Videl del momento en que las imágenes de la Pachamama son lanzadas al río Tiber por un católico:


Las Cruzadas fueron una respuesta razonable a la violencia islámica sin control


Angelo Stagnaro. 
 
No hay nada que una persona diga que sirva mejor para convencerme de su ignorancia que cuando usa de manera negativa la palabra "Cruzada". Las personas que creen que las Cruzadas fueron de alguna manera "malas" inevitablemente ignoran por completo, e imperdonablemente, las historias cristianas y musulmanas, y mucho menos el tratamiento infame y bárbaro que sufrieron los cristianos bajo los ejércitos musulmanes invasores en España, Portugal y Francia entre el los años 711 al 1492.

Las Cruzadas no fueron iniciadas alevosamente por los Cristianos ni por la Iglesia. En cambio, éstas fueron el producto de respuestas lentas, medidas, morales, razonables y racionales a la invasión y colonización islámica violenta y sin control. En todo caso, las Cruzadas fueron supremamente santas en comparación con las guerras egoístas y llenas de odio iniciadas por los ateos entre los siglos XVIII y XXI. Las Cruzadas comenzaron a proteger a cristianos inocentes de ser asesinados. Los ateos comienzan guerras porque odian, están celosos y porque desean poder. Para ser claros, cada guerra iniciada por los musulmanes ha sido, de hecho, una carnicería de inspiración religiosa, pero esto no significa que todas las demás guerras fueran de naturaleza religiosa. El Islam enseña que la guerra está perfectamente en consonancia con la naturaleza caprichosa y vengativa de Alá.

Cuando las cruzadas comenzaron en el año 1099, los ejércitos musulmanes invasores habían asesinado a miles de cristianos en el Levante, Oriente Medio, Arabia Saudita, España, Portugal, Francia e Italia. Un 90% del territorio cristiano había sido invadido y anexado injustamente. Y bajo el azote de sus señores musulmanes "pacíficos", los cristianos fueron esclavizados, violados, obligados a pagar el impuesto extorsionista conocido como jizya, obligados a convertirse a su “pacífica” religión, ejecutados sumariamente por ninguna otra razón que la de que ellos eran cristianos en una país antiguamente cristiano tomado injustamente por malvados musulmanes. De hecho, los musulmanes habían controlado España y Portugal durante 400 años antes de que la Iglesia Católica se diera cuenta de que los musulmanes no solo querían las tierras y las riquezas cristianas, sino que también querían esclavizar y destruir las almas cristianas.

Para reforzar este punto, consideremos el comportamiento de los musulmanes en España dos siglos antes de la Primera Cruzada. Los Mártires Cristianos de Córdoba del siglo IX murieron como resultado de una campaña no violenta durante el período carolingio temprano en Córdoba, España, la sede del poder de las fuerzas invasoras musulmanas. En el momento de su martirio, la mayor parte de la Península Ibérica estaba bajo control musulmán desde el siglo anterior. Como respuesta a las escandalosas violaciones de los derechos humanos, un grupo de cristianos que vivían en Córdoba iniciaron un movimiento pacifista que demostró sin lugar a dudas que el Islam nunca ha sido una "religión de paz".

A pesar de los esfuerzos administrativos a gran escala por parte de los ejércitos musulmanes invasores para obligar a los españoles y portugueses cristianos a convertirse al Islam, bajo amenazas de violencia y jizya, solo los muy pobres fueron influenciados, simplemente porque no podían pagar los impuestos exorbitantes que les impusieron y temían que sus hijos fueran vendidos como esclavos sexuales por parte de los musulmanes.

El mal perpetrado por los musulmanes estimuló un renacimiento cristiano dentro de la España ocupada por los musulmanes y Portugal. Sin embargo, para el año 850, el gobierno con sede en Córdoba enfrentó a esta resistencia cristiana con un pogromo horrible, pero, a pesar del terror desatado contra los cristianos, muy pocos se convirtieron al Islam. En abril de 850, los musulmanes arrestaron a un sacerdote católico llamado Perfectus y lo acusaron de insultar a Mahoma y posteriormente lo asesinaron. El asesinato de San Perfectus no resultó en disturbios violentos, sino en manifestaciones cristianas generalizadas de no violencia y no cooperación. Los cristianos acudieron a las principales plazas de Córdoba y denunciaron el Islam y su fundador Mohammed señalando que la religión no se basaba en la paz. Muchos de estos cristianos, clérigos, monjes, monjas, laicos, apóstatas musulmanes (cristianos arrepentidos que se convirtieron al Islam y luego volvieron al cristianismo) fueron arrestados y torturados, pero las protestas no violentas continuaron hasta el año 852, año en que murió el gobernante invasor local Emir Abd al-Rahman. El Emir Mohammed I (852-856) lo sucedió, pero los pacifistas cristianos cobraron impulso. Los líderes de la iglesia, enfrentados con la rebelión no violenta fuera de control en Córdoba y por una violenta en Toledo, convocaron un consejo en Córdoba para poner fin a la confrontación. En diciembre del año 852, el concilio honró a los caídos como mártires, pero llamó a los cristianos a evitar más confrontaciones que pudieran resultar en su muerte. El historiador de la Iglesia Eulogio de Cordoba compuso su Memoriale sanctorum (Memorial de los Santos) y Alvarus la primera parte del Indiculus luminosus (La Lista de los Notables).

En junio del año 853, cinco funcionarios Cristianos se presentaron para proclamar su fe. El Emir estaba abrumado por la fe de los cristianos y amenazó con masacrar a todos los hombres cristianos y vender a las mujeres cristianas para la prostitución. Aunque se retractó de esta amenaza inicial, el Emir purgó a todos los cristianos del gobierno, impuso impuestos severos (es decir, jizya) destruyó iglesias, monasterios y escuelas y lanzó una conversión forzada masiva de la población cristiana al Islam. Sin embargo, en el año 854, Alvarus publicó la segunda parte de su Indiculus luminosus que condenó a Mahoma y lo equiparó con el Anticristo del Apocalipsis (1 Jn 2, 18-22, 4, 3, 2 Jn 1, 7, Ap. 16, 13, 19, 20, 20, 10). En el año 855, los cristianos volvieron a hablar contra los invasores islámicos en las plazas públicas y ante los magistrados, instando a los musulmanes a convertirse al cristianismo. Por esto, fueron martirizados sin control, pero esto no frenó la avalancha de cristianos ansiosos por dar testimonio de la fe. Eulogio fue ejecutado en el año 859 y con su muerte llegó el final del movimiento de martirio. Sin embargo, la muerte de miles de cristianos sirvió para revitalizar a los cruzados que luchaban en la Reconquista en las tierras desocupadas de España y Portugal.

Así, los cristianos, nativos de su propio país, eligieron bendecir y orar por sus perseguidores, pacíficamente y sin violencia, como el Maestro mismo nos enseñó:

"Yo les digo a ustedes que me escuchan: amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian, 28. bendigan a los que los maldicen, rueguen por los que los maltratan. 29. Al que te golpea en una mejilla, preséntale también la otra. Al que te arrebata el manto, entrégale también el vestido. 30. Da al que te pide, y al que te quita lo tuyo, no se lo reclames. 31. Traten a los demás como quieren que ellos les traten a ustedes. 32. Porque si ustedes aman a los que los aman, ¿qué mérito tienen? Hasta los malos aman a los que los aman. 33. Y si hacen bien a los que les hacen bien, ¿qué gracia tiene? También los pecadores obran así."
(San Lucas 6, 27-33)

Para comprender completamente la diferencia de mentalidad entre la actitud pacifista y no violenta de los Mártires Cristianos de Córdoba y sus violentos y opresivos señores musulmanes, debemos yuxtaponer la defensa del legalista musulmán al-Razi de la jizya, el impuesto exorbitante y opresivo impuesto contra los Cristianos y Judios, a las sabias palabras del Redentor citadas anteriormente:

"La intención de tomar la jizya no es aprobar la incredulidad de los no musulmanes en el Islam, sino más bien perdonarles la vida y darles algo de tiempo; con la esperanza de que durante el mismo; podrían detenerse para reflexionar sobre las virtudes del Islam y sus argumentos convincentes y, en consecuencia, pasar de la incredulidad a la creencia. Por eso es importante pagar la jizya con humillación y servilismo, porque, naturalmente, cualquier persona sensata no puede soportar la humillación y el servilismo. Entonces, si al incrédulo se le da algo de tiempo observando el orgullo del Islam y escuchando evidencias de su autenticidad, aparentemente esto podría llevarlo a convertirse al Islam y esa es la razón principal detrás de la promulgación de la jizya". (Tafsir al-Kabir. Corán 9, 29)

"... porque, naturalmente, cualquier persona sensata no puede soportar la humillación y el servilismo". Por lo tanto, según la propia admisión de este erudito musulmán, el Islam no está abierto a la posibilidad de humildad y servicio humilde a los demás; estas no son virtudes ensalzadas por el Islam, ya que ninguna "persona sensata" las practicaría, las dos virtudes que Cristo exige de sus seguidores

El Islam y el Cristianismo no tienen nada en común aparte de su monoteísmo pero, considerando sus valores, claramente las dos religiones no adoran a la misma Deidad. El Islam es ciertamente la causa de muchas guerras. El cristianismo no lo es.

El Papa felicitó a los mexicanos por ser 'tan acogedores' con los migrantes centroamericanos.


En su tradicional audiencia de los miércoles, el Papa Francisco se acercó a un grupo de peregrinos mexicanos que se encontraban en la Plaza de San Pedro para felicitarlos y elogiar al pueblo de México por su actitud acogedora para con los migrantes centroamericanos.

El actual ocupante de la Sede Apostólica de la Iglesia dijo lo siguiente a los mexicanos que se encontraban en el lugar:

"Quiero felicitar a los mexicanos porque son tan acogedores, tan acogedores con los migrantes".

Esta felicitación se da en el contexto de la fuerte crisis en materia migratoria que protagonizan los países de Centroamérica, donde miles de sus ciudadanos buscan llegar a los Estados Unidos escapando de la pobreza y falta de oportunidades en sus naciones.

Hace apenas unos días el presidente Trump amenazó a México con imponer aranceles a sus productos si no contenía el paso de los migrantes centroamericanos, a lo que el gobierno de México se comprometió a trabajar en el fortalecimiento de la frontera sur, pero a cambio exigió al gobierno norteamericano ayudar con recursos al desarrollo de los países centroamericanos para que en base al bienestar se reduzca el número de personas que deseen emigrar debido a factores económicos. 

El Vaticano, a través del Instituto para las Obras de la Religión (IOR, mejor conocido como Banco Vaticano), donó recientemente 500 mil dólares para la ayuda de los migrantes en México, y para que las distintas asociaciones de ayuda de la Iglesia católica puedan brindarles alimentos, alojamiento, entre otras necesidades. 

También en días pasados se dio a conocer que el Arzobispo Rogelio Cabrera, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano se reunió con el presidente Andrés Manuel López Obrador para indicarle que desean trabajar de la mano del gobierno en la ayuda a los migrantes, para lo que puso a disposición toda la estructura de la Iglesia católica mexicana, con sus 95 diócesis, 10 mil parroquias y 130 albergues para la asistencia de los centroamericanos que se trasladan por el país.
"Quiero felicitar a los mexicanos porque son tan acogedores, tan acogedores con los migrantes...” https://www.milenio.com/internacional/papa-francisco-elogia-mexico-trato-migrantes
"Quiero felicitar a los mexicanos porque son tan acogedores, tan acogedores con los migrantes...” https://www.milenio.com/internacional/papa-francisco-elogia-mexico-trato-migrantes

La Iglesia Católica fue la fundadora de las 10 universidades más antiguas del mundo.

¿"Oscurantismo medieval"?

En la cultura actual, marcada por un fuerte anticatolicismo, debido en gran medida a la amplia difusión de leyendas negras sobre la edad media y la cristiandad, muchas personas creen que la Iglesia católica promovió la ignorancia y el "oscurantismo", sin embargo las pruebas dejan en evidencia que muy por el contrario, la Iglesia fue la gran impulsora de la educación, el arte, las ciencias, etc.

 
LAS 10 UNIVERSIDADES MÁS ANTIGUAS DEL MUNDO FUERON FUNDADAS POR LA IGLESIA CATÓLICA


Esta es la lista de las 10 universidades más antiguas de todo el mundo:

Universidad de Oxford (1096) 
Universidad de Bologna (1088)
Universidad de París (1150)
Universidad de Cambrigde (1209)
Universidad de Salamanca (1218)
Universidad de Siena (1240)
Universidad de Valladolid (1241)
Universidad de Macerata (1290)
Universidad de la Sapienza de Roma (1303)
Universidad de Perugia (1308)

AMLO celebra que la Iglesia católica promueva voto informado.


Andrés Manuel López Obrador se reunió con los indígenas nahuas quienes lo recibieron con una corona de flores.

Desde San Felipe Orizatlán, en la región huasteca de Hidalgo, el precandidato a la Presidencia por la Coalición ‘Juntos Haremos Historia’, Andrés Manuel López Obrador, celebró la publicación de las recomendaciones de la Iglesia Católica para que los ciudadanos ejerzan su voto informados en las próximas elecciones.
 

"Desde la Fe", semanario católico, informó sobre un taller desarrollado por la Comisión Episcopal para la Pastoral Social (CEM) y el Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana (Imdosoc) para que las diócesis informen a los fieles sobre la importancia de la participación política y ciudadana.

"Qué bien que las iglesias participen orientando, no pidiendo el voto a favor de nadie, sino que se haga valer la democracia que la gente libremente decida sobre por quién votar. Se necesita que las iglesias en donde hay fundamento moral, se oriente a todo el pueblo para fortalecer los valores, culturales, espirituales que hay en nuestro pueblo esa es muy buena labor", afirmó Andrés Manuel López Obrador.

La plaza principal de San Felipe Orizatlán, fue el marco donde López Obrador, dialogó con el pueblo, a quien dijo sigue siendo víctima del pecado de la pobreza y recurrió a un pasaje de la Biblia.


"Eso es pecado social, los que han leído la Biblia saben de ese pasaje donde un personaje se valió del hambre de su hermano para quedarse con su herencia por un plato de lentejas. Eso es lo que hacen estos corruptos, hasta el Papa Francisco condena esa práctica perversa de empobrecer al pueblo y luego traficar con él hambre, con la pobreza de la gente", afirmó el precandidato de Morena, PT y Partido Encuentro Social.
 

Además, en su página oficial de facebook, Andrés Manuel López Obrador publicó un fragmento de un documento redactado por el Cardenal Francisco Robles Ortega que habla sobre la importancia de que los fieles católicos participen en política de manera informada.
 

En facebook, AMLO dijo: "Soy partidario del estado laico, pero no soy antirreligioso. Además pienso que tanto pastores de las iglesias evangélicas como sacerdotes y obispos deben orientar a los feligreses para evitar la compra del voto y el tráfico con el hambre y la pobreza del pueblo. De este tenor es el pronunciamiento que hizo Francisco Robles Ortega, Cardenal de Guadalajara. Les comparto un fragmento". Luego publicó las palabras del Cardenal.
 

La publicación puede verse en el siguiente enlace: https://www.facebook.com/lopezobrador.org.mx/photos/a.10152966187624782.1073741825.122070839781/10156943866634782/?type=3

Discurso completo del Papa Francisco ante el Parlamento Europeo.

El Papa Francisco dirigió este martes un discurso al Parlamento Europeo en su sede de Estrasburgo (Francia) en el que llamó a poner como centro del desarrollo la sacralidad de la persona humana, así como recuperar la identidad del continente, cuya historia está unida profundamente con el cristianismo. 

A continuación el texto completo del Papa:
Señor Presidente, Señoras y Señores Vicepresidentes,
Señoras y Señores Eurodiputados,
Trabajadores en los distintos ámbitos de este hemiciclo,
Queridos amigos

Les agradezco que me hayan invitado a tomar la palabra ante esta institución fundamental de la vida de la Unión Europea, y por la oportunidad que me ofrecen de dirigirme, a través de ustedes, a los más de quinientos millones de ciudadanos de los 28 Estados miembros a quienes representan. Agradezco particularmente a usted, Señor Presidente del Parlamento, las cordiales palabras de bienvenida que me ha dirigido en nombre de todos los miembros de la Asamblea.

Mi visita tiene lugar más de un cuarto de siglo después de la del Papa Juan Pablo II. Muchas cosas han cambiado desde entonces, en Europa y en todo el mundo. No existen los bloques contrapuestos que antes dividían el Continente en dos, y se está cumpliendo lentamente el deseo de que «Europa, dándose soberanamente instituciones libres, pueda un día ampliarse a las dimensiones que le han dado la geografía y aún más la historia».

Junto a una Unión Europea más amplia, existe un mundo más complejo y en rápido movimiento. Un mundo cada vez más interconectado y global, y, por eso, siempre menos «eurocéntrico». Sin embargo, una Unión más amplia, más influyente, parece ir acompañada de la imagen de una Europa un poco envejecida y reducida, que tiende a sentirse menos protagonista en un contexto que la contempla a menudo con distancia, desconfianza y, tal vez, con sospecha.

Al dirigirme hoy a ustedes desde mi vocación de Pastor, deseo enviar a todos los ciudadanos europeos un mensaje de esperanza y de aliento.

Un mensaje de esperanza basado en la confianza de que las dificultades puedan convertirse en fuertes promotoras de unidad, para vencer todos los miedos que Europa – junto a todo el mundo – está atravesando. Esperanza en el Señor, que transforma el mal en bien y la muerte en vida.

Un mensaje de aliento para volver a la firme convicción de los Padres fundadores de la Unión Europea, los cuales deseaban un futuro basado en la capacidad de trabajar juntos para superar las divisiones, favoreciendo la paz y la comunión entre todos los pueblos del Continente. En el centro de este ambicioso proyecto político se encontraba la confianza en el hombre, no tanto como ciudadano o sujeto económico, sino en el hombre como persona dotada de una dignidad trascendente.

Quisiera subrayar, ante todo, el estrecho vínculo que existe entre estas dos palabras: «dignidad» y «trascendente».


La «dignidad» es una palabra clave que ha caracterizado el proceso de recuperación en la segunda postguerra. Nuestra historia reciente se distingue por la indudable centralidad de la promoción de la dignidad humana contra las múltiples violencias y discriminaciones, que no han faltado, tampoco en Europa, a lo largo de los siglos. La percepción de la importancia de los derechos humanos nace precisamente como resultado de un largo camino, hecho también de muchos sufrimientos y sacrificios, que ha contribuido a formar la conciencia del valor de cada persona humana, única e irrepetible. Esta conciencia cultural encuentra su fundamento no sólo en los eventos históricos, sino, sobre todo, en el pensamiento europeo, caracterizado por un rico encuentro, cuyas múltiples y lejanas fuentes provienen de Grecia y Roma, de los ambientes celtas, germánicos y eslavos, y del cristianismo que los marcó profundamente, dando lugar al concepto de «persona».

Hoy, la promoción de los derechos humanos desempeña un papel central en el compromiso de la Unión Europea, con el fin de favorecer la dignidad de la persona, tanto en su seno como en las relaciones con los otros países. Se trata de un compromiso importante y admirable, pues persisten demasiadas situaciones en las que los seres humanos son tratados como objetos, de los cuales se puede programar la concepción, la configuración y la utilidad, y que después pueden ser desechados cuando ya no sirven, por ser débiles, enfermos o ancianos.

Efectivamente, ¿qué dignidad existe cuando falta la posibilidad de expresar libremente el propio pensamiento o de profesar sin constricción la propia fe religiosa? ¿Qué dignidad es posible sin un marco jurídico claro, que limite el dominio de la fuerza y haga prevalecer la ley sobre la tiranía del poder? ¿Qué dignidad puede tener un hombre o una mujer cuando es objeto de todo tipo de discriminación? ¿Qué dignidad podrá encontrar una persona que no tiene qué comer o el mínimo necesario para vivir o, todavía peor, che non tiene el trabajo que le otorga dignidad?

Promover la dignidad de la persona significa reconocer que posee derechos inalienables, de los cuales no puede ser privada arbitrariamente por nadie y, menos aún, en beneficio de intereses económicos.

Es necesario prestar atención para no caer en algunos errores que pueden nacer de una mala comprensión de los derechos humanos y de un paradójico mal uso de los mismos. Existe hoy, en efecto, la tendencia hacia una reivindicación siempre más amplia de los derechos individuales - estoy tentado de decir individualistas -, que esconde una concepción de persona humana desligada de todo contexto social y antropológico, casi como una «mónada» ((μον?ς), cada vez más insensible a las otras «mónadas» de su alrededor.

Parece que el concepto de derecho ya no se asocia al de deber, igualmente esencial y complementario, de modo que se afirman los derechos del individuo sin tener en cuenta que cada ser humano está unido a un contexto social, en el cual sus derechos y deberes están conectados a los de los demás y al bien común de la sociedad misma.

Considero por esto que es vital profundizar hoy en una cultura de los derechos humanos que pueda unir sabiamente la dimensión individual, o mejor, personal, con la del bien común, con ese «todos nosotros» formado por individuos, familias y grupos intermedios que se unen en comunidad social. En efecto, si el derecho de cada uno no está armónicamente ordenado al bien más grande, termina por concebirse sin limitaciones y, consecuentemente, se transforma en fuente de conflictos y de violencias.

Así, hablar de la dignidad trascendente del hombre, significa apelarse a su naturaleza, a su innata capacidad de distinguir el bien del mal, a esa «brújula» inscrita en nuestros corazones y que Dios ha impreso en el universo creado; significa sobre todo mirar al hombre no como un absoluto, sino como un ser relacional. Una de las enfermedades que veo más extendidas hoy en Europa es la soledad, propia de quien no tiene lazo alguno.

Se ve particularmente en los ancianos, a menudo abandonados a su destino, como también en los jóvenes sin puntos de referencia y de oportunidades para el futuro; se ve igualmente en los numerosos pobres que pueblan nuestras ciudades y en los ojos perdidos de los inmigrantes que han venido aquí en busca de un futuro mejor.

Esta soledad se ha agudizado por la crisis económica, cuyos efectos perduran todavía con consecuencias dramáticas desde el punto de vista social. Se puede constatar que, en el curso de los últimos años, junto al proceso de ampliación de la Unión Europea, ha ido creciendo la desconfianza de los ciudadanos respecto a instituciones consideradas distantes, dedicadas a establecer reglas que se sienten lejanas de la sensibilidad de cada pueblo, e incluso dañinas. Desde muchas partes se recibe una impresión general de cansancio, de envejecimiento, de una Europa anciana que ya no es fértil ni vivaz. Por lo que los grandes ideales que han inspirado Europa parecen haber perdido fuerza de atracción, en favor de los tecnicismos burocráticos de sus instituciones.

A eso se asocian algunos estilos de vida un tanto egoístas, caracterizados por una opulencia insostenible y a menudo indiferente respecto al mundo circunstante, y sobre todo a los más pobres. Se constata amargamente el predominio de las cuestiones técnicas y económicas en el centro del debate político, en detrimento de una orientación antropológica auténtica.

El ser humano corre el riesgo de ser reducido a un mero engranaje de un mecanismo que lo trata como un simple bien de consumo para ser utilizado, de modo que – lamentablemente lo percibimos a menudo –, cuando la vida ya no sirve a dicho mecanismo se la descarta sin tantos reparos, como en el caso de los enfermos, los enfermos terminales, de los ancianos abandonados y sin atenciones, o de los niños asesinados antes de nacer.

Este es el gran equívoco que se produce «cuando prevalece la absolutización de la técnica», que termina por causar «una confusión entre los fines y los medios». Es el resultado inevitable de la «cultura del descarte» y del «consumismo exasperado». Al contrario, afirmar la dignidad de la persona significa reconocer el valor de la vida humana, que se nos da gratuitamente y, por eso, no puede ser objeto de intercambio o de comercio.

Ustedes, en su vocación de parlamentarios, están llamados también a una gran misión, aunque pueda parecer inútil: Preocuparse de la fragilidad, de la fragilidad de los pueblos y de las personas. Cuidar la fragilidad quiere decir fuerza y ternura, lucha y fecundidad, en medio de un modelo funcionalista y privatista que conduce inexorablemente a la «cultura del descarte». Cuidar de la fragilidad, de las personas y de los pueblos significa proteger la memoria y la esperanza; significa hacerse cargo del presente en su situación más marginal y angustiante, y ser capaz de dotarlo de dignidad.

Por lo tanto, ¿cómo devolver la esperanza al futuro, de manera que, partiendo de las jóvenes generaciones, se encuentre la confianza para perseguir el gran ideal de una Europa unida y en paz, creativa y emprendedora, respetuosa de los derechos y consciente de los propios deberes?

Para responder a esta pregunta, permítanme recurrir a una imagen. Uno de los más célebres frescos de Rafael que se encuentra en el Vaticano representa la Escuela de Atenas. En el centro están Platón y Aristóteles. El primero con el dedo apunta hacia lo alto, hacia el mundo de las ideas, podríamos decir hacia el cielo; el segundo tiende la mano hacia delante, hacia el observador, hacia la tierra, la realidad concreta. Me parece una imagen que describe bien a Europa en su historia, hecha de un permanente encuentro entre el cielo y la tierra, donde el cielo indica la apertura a lo trascendente, a Dios, que ha caracterizado desde siempre al hombre europeo, y la tierra representa su capacidad práctica y concreta de afrontar las situaciones y los problemas.

El futuro de Europa depende del redescubrimiento del nexo vital e inseparable entre estos dos elementos. Una Europa que no es capaz de abrirse a la dimensión trascendente de la vida es una Europa que corre el riesgo de perder lentamente la propia alma y también aquel «espíritu humanista» que, sin embargo, ama y defiende.

Precisamente a partir de la necesidad de una apertura a la trascendencia, deseo afirmar la centralidad de la persona humana, que de otro modo estaría en manos de las modas y poderes del momento. En este sentido, considero fundamental no sólo el patrimonio que el cristianismo ha dejado en el pasado para la formación cultural del continente, sino, sobre todo, la contribución que pretende dar hoy y en el futuro para su crecimiento. Dicha contribución no constituye un peligro para la laicidad de los Estados y para la independencia de las instituciones de la Unión, sino que es un enriquecimiento. Nos lo indican los ideales que la han formado desde el principio, como son: la paz, la subsidiariedad, la solidaridad recíproca y un humanismo centrado sobre el respeto de la dignidad de la persona.

Por ello, quisiera renovar la disponibilidad de la Santa Sede y de la Iglesia Católica, a través de la Comisión de las Conferencias Episcopales Europeas (COMECE), para mantener un diálogo provechoso, abierto y trasparente con las instituciones de la Unión Europea. Estoy igualmente convencido de que una Europa capaz de apreciar las propias raíces religiosas, sabiendo aprovechar su riqueza y potencialidad, puede ser también más fácilmente inmune a tantos extremismos que se expanden en el mundo actual, también por el gran vacío en el ámbito de los ideales, como lo vemos en el así llamado Occidente, porque «es precisamente este olvido de Dios, en lugar de su glorificación, lo que engendra la violencia».

A este respecto, no podemos olvidar aquí las numerosas injusticias y persecuciones que sufren cotidianamente las minorías religiosas, y particularmente cristianas, en diversas partes del mundo. Comunidades y personas que son objeto de crueles violencias: expulsadas de sus propias casas y patrias; vendidas como esclavas; asesinadas, decapitadas, crucificadas y quemadas vivas, bajo el vergonzoso y cómplice silencio de tantos.

El lema de la Unión Europea es Unidad en la diversidad, pero la unidad no significa uniformidad política, económica, cultural, o de pensamiento. En realidad, toda auténtica unidad vive de la riqueza de la diversidad que la compone: como una familia, que está tanto más unida cuanto cada uno de sus miembros puede ser más plenamente sí mismo sin temor.

En este sentido, considero que Europa es una familia de pueblos, que podrán sentir cercanas las instituciones de la Unión si estas saben conjugar sabiamente el anhelado ideal de la unidad, con la diversidad propia de cada uno, valorando todas las tradiciones; tomando conciencia de su historia y de sus raíces; liberándose de tantas manipulaciones y fobias. Poner en el centro la persona humana significa sobre todo dejar que muestre libremente el propio rostro y la propia creatividad, sea en el ámbito particular que como pueblo.

Por otra parte, las peculiaridades de cada uno constituyen una auténtica riqueza en la medida en que se ponen al servicio de todos. Es preciso recordar siempre la arquitectura propia de la Unión Europea, construida sobre los principios de solidaridad y subsidiariedad, de modo que prevalezca la ayuda mutua y se pueda caminar, animados por la confianza recíproca.

En esta dinámica de unidad-particularidad, se les plantea también, Señores y Señoras Eurodiputados, la exigencia de hacerse cargo de mantener viva la democracia, la democracia de los pueblos de Europa. No se nos oculta que una concepción uniformadora de la globalidad daña la vitalidad del sistema democrático, debilitando el contraste rico, fecundo y constructivo, de las organizaciones y de los partidos políticos entre sí. De esta manera se corre el riesgo de vivir en el reino de la idea, de la mera palabra, de la imagen, del sofisma… y se termina por confundir la realidad de la democracia con un nuevo nominalismo político. Mantener viva la democracia en Europa exige evitar tantas «maneras globalizantes» de diluir la realidad: los purismos angélicos, los totalitarismos de lo relativo, los fundamentalismos ahistóricos, los eticismos sin bondad, los intelectualismos sin sabiduría.

Mantener viva la realidad de las democracias es un reto de este momento histórico, evitando que su fuerza real – fuerza política expresiva de los pueblos – sea desplazada ante las presiones de intereses multinacionales no universales, que las hacen más débiles y las trasforman en sistemas uniformadores de poder financiero al servicio de imperios desconocidos. Este es un reto que hoy la historia nos ofrece.

Dar esperanza a Europa no significa sólo reconocer la centralidad de la persona humana, sino que implica también favorecer sus cualidades. Se trata por eso de invertir en ella y en todos los ámbitos en los que sus talentos se forman y dan fruto. El primer ámbito es seguramente el de la educación, a partir de la familia, célula fundamental y elemento precioso de toda sociedad. La familia unida, fértil e indisoluble trae consigo los elementos fundamentales para dar esperanza al futuro. Sin esta solidez se acaba construyendo sobre arena, con graves consecuencias sociales.

Por otra parte, subrayar la importancia de la familia, no sólo ayuda a dar prospectivas y esperanza a las nuevas generaciones, sino también a los numerosos ancianos, muchas veces obligados a vivir en condiciones de soledad y de abandono porque no existe el calor de un hogar familiar capaz de acompañarles y sostenerles.

Junto a la familia están las instituciones educativas: las escuelas y universidades. La educación no puede limitarse a ofrecer un conjunto de conocimientos técnicos, sino que debe favorecer un proceso más complejo de crecimiento de la persona humana en su totalidad. Los jóvenes de hoy piden poder tener una formación adecuada y completa para mirar al futuro con esperanza, y no con desilusión. Numerosas son las potencialidades creativas de Europa en varios campos de la investigación científica, algunos de los cuales no están explorados todavía completamente. Baste pensar, por ejemplo, en las fuentes alternativas de energía, cuyo desarrollo contribuiría mucho a la defensa del ambiente.

Europa ha estado siempre en primera línea de un loable compromiso en favor de la ecología. En efecto, esta tierra nuestra necesita de continuos cuidados y atenciones, y cada uno tiene una responsabilidad personal en la custodia de la creación, don precioso que Dios ha puesto en las manos de los hombres. Esto significa, por una parte, que la naturaleza está a nuestra disposición, podemos disfrutarla y hacer buen uso de ella; por otra parte, significa que no somos los dueños. Custodios, pero no dueños. Por eso la debemos amar y respetar. «Nosotros en cambio nos guiamos a menudo por la soberbia de dominar, de poseer, de manipular, de explotar; no la "custodiamos", no la respetamos, no la consideramos como un don gratuito que hay que cuidar».

Respetar el ambiente no significa sólo limitarse a evitar estropearlo, sino también utilizarlo para el bien. Pienso sobre todo en el sector agrícola, llamado a dar sustento y alimento al hombre. No se puede tolerar que millones de personas en el mundo mueran de hambre, mientras toneladas de restos de alimentos se desechan cada día de nuestras mesas. Además, el respeto por la naturaleza nos recuerda que el hombre mismo es parte fundamental de ella. Junto a una ecología ambiental, se necesita una ecología humana, hecha del respeto de la persona, que hoy he querido recordar dirigiéndome a ustedes.

El segundo ámbito en el que florecen los talentos de la persona humana es el trabajo. Es hora de favorecer las políticas de empleo, pero es necesario sobre todo volver a dar dignidad al trabajo, garantizando también las condiciones adecuadas para su desarrollo. Esto implica, por un lado, buscar nuevos modos para conjugar la flexibilidad del mercado con la necesaria estabilidad y seguridad de las perspectivas laborales, indispensables para el desarrollo humano de los trabajadores; por otro lado, significa favorecer un adecuado contexto social, que no apunte a la explotación de las personas, sino a garantizar, a través del trabajo, la posibilidad de construir una familia y de educar los hijos.

Es igualmente necesario afrontar juntos la cuestión migratoria. No se puede tolerar que el mar Mediterráneo se convierta en un gran cementerio. En las barcazas que llegan cotidianamente a las costas europeas hay hombres y mujeres que necesitan acogida y ayuda. La ausencia de un apoyo recíproco dentro de la Unión Europea corre el riesgo de incentivar soluciones particularistas del problema, que no tienen en cuenta la dignidad humana de los inmigrantes, favoreciendo el trabajo esclavo y continuas tensiones sociales.

Europa será capaz de hacer frente a las problemáticas asociadas a la inmigración si es capaz de proponer con claridad su propia identidad cultural y poner en práctica legislaciones adecuadas que sean capaces de tutelar los derechos de los ciudadanos europeos y de garantizar al mismo tiempo la acogida a los inmigrantes; si es capaz de adoptar políticas correctas, valientes y concretas que ayuden a los países de origen en su desarrollo sociopolítico y a la superación de sus conflictos internos – causa principal de este fenómeno –, en lugar de políticas de interés, que aumentan y alimentan estos conflictos. Es necesario actuar sobre las causas y no solamente sobre los efectos.

Señor Presidente, Excelencias, Señoras y Señores Diputados:

Ser conscientes de la propia identidad es necesario también para dialogar en modo propositivo con los Estados que han solicitado entrar a formar parte de la Unión en el futuro. Pienso sobre todo en los del área balcánica, para los que el ingreso en la Unión Europea puede responder al ideal de paz en una región que ha sufrido mucho por los conflictos del pasado.

Por último, la conciencia de la propia identidad es indispensable en las relaciones con los otros países vecinos, particularmente con aquellos de la cuenca mediterránea, muchos de los cuales sufren a causa de conflictos internos y por la presión del fundamentalismo religioso y del terrorismo internacional.

A ustedes, legisladores, les corresponde la tarea de custodiar y hacer crecer la identidad europea, de modo que los ciudadanos encuentren de nuevo la confianza en las instituciones de la Unión y en el proyecto de paz y de amistad en el que se fundamentan. Sabiendo que «cuanto más se acrecienta el poder del hombre, más amplia es su responsabilidad individual y colectiva».12 Les exhorto, pues, a trabajar para que Europa redescubra su alma buena.

Un autor anónimo del s. II escribió que «los cristianos representan en el mundo lo que el alma al cuerpo». La función del alma es la de sostener el cuerpo, ser su conciencia y la memoria histórica. Y dos mil años de historia unen a Europa y al cristianismo. Una historia en la que no han faltado conflictos y errores, también pecados, pero siempre animada por el deseo de construir para el bien. Lo vemos en la belleza de nuestras ciudades, y más aún, en la de múltiples obras de caridad y de edificación humana común que constelan el Continente.

Esta historia, en gran parte, debe ser todavía escrita. Es nuestro presente y también nuestro futuro. Es nuestra identidad. Europa tiene una gran necesidad de redescubrir su rostro para crecer, según el espíritu de sus Padres fundadores, en la paz y en la concordia, porque ella misma no está todavía libre de conflictos.

Queridos Eurodiputados, ha llegado la hora de construir juntos la Europa que no gire en torno a la economía, sino a la sacralidad de la persona humana, de los valores inalienables; la Europa que abrace con valentía su pasado, y mire con confianza su futuro para vivir plenamente y con esperanza su presente.

Ha llegado el momento de abandonar la idea de una Europa atemorizada y replegada sobre sí misma, para suscitar y promover una Europa protagonista, transmisora de ciencia, arte, música, valores humanos y también de fe. La Europa que contempla el cielo y persigue ideales; la Europa que mira y defiende y tutela al hombre; la Europa que camina sobre la tierra segura y firme, precioso punto de referencia para toda la humanidad.

Gracias.
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Fuente: ACI Prensa.

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